Una joven rodriguense, estrella del porno ético, emblema feminista y defensora de la prostitución

Una joven rodriguense, estrella del porno ético, emblema feminista y defensora de la prostitución

Tiene 25 años y es trabajadora sexual desde los 21. Reparte su tiempo entre Argentina y Europa, donde ya filmó varias escenas de una corriente alternativa al porno tradicional que se basa en el respeto, los cuidados y un entorno más natural. Reservada, asegura que recién hace poco pudo empezar a contar lo que hace. Activista por los derechos de los animales, sueña con montar una productora XXX en el país.

Florencia nació en General Rodríguez, tiene 25 años y varios intereses. Es feminista. También activista por los derechos de los animales para una organización llamada Animal Libre y tal es su compromiso que se capacitó en biotecnología y capacitación en la Universidad Cornell de Nueva York. Además, le gusta mucho la música y participó de bandas en el under del punk rock. Sin embargo, muchos la conocen por una de sus facetas más llamativas: es trabajadora sexual y actriz porno desde los 21.maria-riot-3

“Siempre tuve naturalizado el tema de la sexualidad y otros temas que tienen que ver con la autonomía del cuerpo y de la vida. El derecho de que nos guste cualquier persona más allá de su género o la identidad de género que queramos tener. Eso me hizo conocer el feminismo y de allí conocí el trabajo sexual. Algunos piensan que son opuestos o que el feminismo tiene una sola postura y en realidad son muchísimas. Es la posibilidad de capitalizar nuestro erotismo y no solo vivirlo en un ámbito privado”, dice en una de las diversas entrevistas que le hicieron en medios nacionales.

Pero, ¿cómo ingresó al mundo porno? “Encontré sitios de internet con discursos que me interesaban. Al pasar el tiempo quería ser parte de eso”, comenta. Su primer paso fue convertirse en una “webcam girl” y hacer shows online ante otros usuarios conectados. “Lo hacía de forma gratuita al principio, no sabía que se podía cobrar por eso. Me exhibía gratis”, se ríe. Después de ello, empezó a considerar la prostitución como otra posibilidad concreta de ganar dinero.  “Nunca le vi nada de malo. Yo no reniego de la palabra prostituta. Sí para mucha gente esa palabra tiene una connotación negativa de la cual cuesta despegarse. Y no solo quienes somos trabajadoras sexuales por elección, sino aquellas que también trabajan pero están obligadas y no quieren. Este término lo posiciona ante otras posturas. Ser trabajadora sexual también abarca otras cuestiones”, explica.maria-riot-1

El festival de rock “Primavera Sound” en Barcelona, en 2014, fue la excusa del primer viaje a Europa. Se quedó más tiempo de lo previsto y allí conoció el entorno del porno alternativo o porno ético, una rama más inclusiva de la industria. “Es más independiente. Hay muchas variantes del porno como en la música, muchos estilos. Lo elegí porque me atrajo el discurso de esas personas que querían entregar un material distinto con un porno más inclusivo, sin guiones o comentarios racistas o sexistas, sin que la mujer tenga un rol pasivo y que se enfoque en el placer de la mujer”, cuenta.

Con ello, decidió como toda actriz buscar un nombre artístico. Y eligió María Riot, un nombre pensado desde sus ideales feministas en honor al “Riot grrrl”, el movimiento feminista de la década de 1990.

Al día de hoy, la rodriguense ya filmó 20 escenas. Se hizo amiga de famosísimas estrellas porno como Proxy Paige, Erika Lust. Su primer contrato lo firmó con la productora holandesa Abby Winters y su debut fue una escena en un bosque de Amsterdam donde ella termina tocándose intensamente. En otro de los vídeos participa junto a otra joven. “Todas en el staff de esa productora son mujeres”, cuenta. Y asegura que se trata de un sexo cuidado, con mucha responsabilidad. “Nos hacemos chequeos de salud una vez por mes, antes de empezar a grabar se hace una charla con todos los actores donde se presentan los estudios médicos realizados y se firma un papel aceptando tener conocimiento de esos papeles. Dentro del trabajo, se trata de que cada uno exponga lo que le gusta y lo que no, para tenerlo en cuenta. Y hasta podemos elegir con quién grabar una escena y con quién no, algo que a veces en el porno tradicional no sucede”, señala.maria-riot-5

Otra de sus experiencias fue en un festival porno en Valencia, donde según ella estuvieron teniendo sexo en un escenario frente a cientos de personas. “Muchos piensan que los artistas porno vivimos de joda. La gente idealiza mucho. El único día que hubo joda fue cuando terminamos todas las jornadas del festival, que duró más de una semana. El resto, vi gente muy seria, comprometida con su trabajo. Cogíamos, terminábamos y ya nos estábamos concentrando para el siguiente show, la siguiente sesión de fotos, o las entrevistas”, resume y revela que su última escena fue una orgia donde participaron seis personas.

Según Riot, a las productoras o productores independientes llega por recomendaciones, mandando mails y algunas veces concertando entrevistas, pero nunca pasó por un casting. “En Argentina hay productoras fantasmas que hacen castings donde si te cogés al director, quedás. No funciona así en la mayoría. Por eso también tengo intenciones de montar una productora en el país y traer estos conceptos que conocí en Europa”, afirma.

Mientras tanto, reparte su tiempo acá, donde pasa el tiempo junto a su entorno íntimo, su familia, atiende a sus clientes y junta el dinero que después le permite vivir otros meses en Europa, donde igualmente para en casas de amigos al tiempo que intenta introducirse nuevamente en algún trabajo pornográfico.

Vida privada

Aunque lleva años eligiendo una vida sin importar los prejuicios, Florencia recién hace poco pudo derribar algunas barreras en los momentos en los que no se llama María Riot. “Hace poco decidí salir del clóset y empezar a hacerme cargo de quién era. Antes no decía mi nombre. Me costaba contar sobre mi vida. Antes tenía más limitaciones. Es que decir que te gusta coger y que cobrás por eso, inhibe a mucha gente”, manifiesta.maria-riot-6

¿Y el amor? “La verdad que por ahora no tengo una relación estable y tampoco me interesa buscarla o esperar que aparezca. Salgo con personas que quiero, cogemos y está todo bien. Como viajo mucho, también hay pocos que se banquen eso”, remarca.

¿Su familia sabe exactamente lo que hace? “Mi familia apoya mi lucha. Recibo ataques de gente que no puede entender por qué elijo el trabajo sexual, pero aprendí a convivir con eso”, cierra.

Otra mirada sobre la prostitución

Riot se refiere a la supuesta contradicción que muchos ven en el hecho de ser prostituta y feminista. “No hay contradicción alguna. Uno de los principios del feminismo es que cada mujer es dueña de su propio cuerpo y que puede decidir hacer lo que quiera con él y eso es lo que hacemos las prostitutas. Hay un eterno debate en el feminismo sobre si el trabajo sexual es una forma más de trabajo y hasta puede ser empoderante para las mujeres o si es una forma de violencia y es algo que nos divide hace décadas a las feministas, lo que hace que hayan debates interminables que no distingues realidades sobre ideologías. Para mí no hay nada más feminista que ser trabajadora sexual. Si otras feministas quieren venir a decirme que lo que yo decido con mi cuerpo es una forma de violencia o una extensión del patriarcado, que revisen porqué se creen con el poder de decirnos a otras mujeres qué es lo que tenemos que hacer y si no son ellas quienes están siendo violentas o repitiendo mandatos patriarcales”, argumenta.

¿Cómo se llega a la prostitución? “Muchas mujeres llegan a la prostitución en consecuencia de la falta de oportunidades y desde un lugar de vulnerabilidad pero muchas veces se hace hincapié en la prostitución y no en porqué esa mujer está en ese lugar. Lo que hay que cambiar y a donde hay que apuntar es en que esa mujer no esté en ese lugar, que cada vez haya más posibilidad de elección y que nadie, bajo ningún punto de vista, se vea forzado a elegir un trabajo que en realidad no quiere, ya sea la prostitución, limpiar casas o trabajar en un call center. Para muchas mujeres la prostitución es el trabajo que las ayuda a salir de ese lugar vulnerable y poder conseguir una mejor calidad de vida”, apunta.maria-riot-4

Y agrega: “Mi caso fue el de una persona de clase media que busca un trabajo para irse de su casa e independizarse económicamente. Estaba cansada de trabajar en restaurantes, call centers y supermercados por sueldos bajísimos y entré al trabajo sexual por curiosidad, deseo y querer independencia económica. Luego surgió la idea de irme a vivir a España para buscar una mejor calidad de vida ya que por el tema de papeles y garantías se me hacía imposible mudarme a Capital, donde quería estar para estudiar, y un amigo me ofreció probar de mudarme con él en Barcelona y trabajando dos meses como prostituta, ahorré y me fui. Mucha gente se sorprende al ver que una persona de clase media puede elegir ser prostituta, pero la realidad es que las mujeres que ejercemos la prostitución somos miles y miles alrededor del mundo y de toda clase social, estudios y demás”.maria-riot-7

La rodriguense asegura que hay clientes de todo tipo. “No me gusta generalizar porque realmente tengo clientes de todas edades, profesiones, gustos y preferencias. Muchos de ellos son hombres, casados o solteros, con trabajos que les ocupan gran parte de sus vidas y que les deja muy poco tiempo para su propio placer. También tengo clientes mujeres, hombres trans y parejas, muchas parejas que quieren probar algo nuevo o tienen la fantasía de conocerme y pasar un rato conmigo. Lo que veo es que cada vez me contactan más mujeres, y muy jóvenes, de 20 a 30 años y es algo que me encanta. Nos estamos volviendo cada vez más dueñas de nuestros propios deseos y de nuestra propia sexualidad y también queremos romper con esos prejuicios y ese estigma de quienes son los que pagan por un encuentro con una prostituta”.

¿Ser prostituta es sólo ofrecer sexo? “Eso depende de cada prostituta. Cada una tiene su manera de trabajar y todas ofrecemos servicios de manera diferente, como también las personas que contratan nuestros servicios son diversas y buscan cosas distintas. Puedo hablar de mi experiencia personal y decir que muchas veces el sexo es lo mínimo. Muchas brindamos compañía, una charla, una caricia o el simplemente escuchar. Hay muchos prejuicios en cuanto a nuestro trabajo y hace poco leí una persona que decía que ser prostituta es tan fácil como abrir las piernas, algo totalmente erróneo, primero porque muchas veces ni siquiera abrimos las piernas y segundo, porque pensar que tener sexo es abrir las piernas es algo realmente triste y alejado de la realidad. La sexualidad es compleja, no todos tenemos los mismos deseos o queremos vivirla de la misma manera”, concluye la joven, que pertenece a AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina).

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Redaccion por Hernan Cohen

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