Fue a defender a su hermano tras una golpiza y falleció agredido de un puntazo al corazón

Fue a defender a su hermano tras una golpiza y falleció agredido de un puntazo al corazón

Fue durante la madrugada del sábado. La víctima es Braian Mussón, de 21 años. Su hermano mayor quiso trasladarlo en moto al hospital pero terminó falleciendo en el camino. Los vecinos sumaron más versiones y hubo ataques a la casa del detenido, donde la dueña se fue, pero son muchos los que reclaman que no vuelvan a la casa.

La casa desocupada y con ventanas y puerta rotas tras una madrugada de locura.

La casa desocupada y con ventanas y puerta rotas tras una madrugada de locura.

La información de una riña entre vecinos durante la madrugada del sábado 15 de abril motivó la presencia de personal del Comando de Patrullas y de la Policía Local en barrio Bicentenario. En las calles Camino Viejo a Navarro y Chutro, camino hacia el barrio, los agentes fueron interceptados por dos jóvenes, Jonathan Cabrera (23) e Iván González (21), que trasladaban a un joven herido en moto, Braian Mussón (21), hermano de Cabrera.

El joven presentaba una herida de arma blanca en el tórax, en el lado izquierdo, cercano al corazón, y agonizaba. Su hermano llegó a decirles a los agentes que había sido apuñalado por un chico de 18 años, de nombre Carlos Gaitán. Lo recostaron en el asfalto, pero para cuando arribó la ambulancia de EME 24, ya había fallecido. La víctima fatal iba a cumplir este miércoles 22 años y los vecinos lo mencionaban como un joven bien considerado.

En el hospital se vivieron más escenas de violencia y desesperación con familiares que se vieron desbordados por la noticia. Hubo menciones de agresiones verbales y mucho dolor. En el barrio habían quedado las manchas de sangre que salían desde el domicilio de Gaitán.

La investigación policial:

El interior de la sala donde habrían acontecido los hechos.

El interior de la sala donde habrían acontecido los hechos.

Según las averiguaciones oficiales se pudo establecer que existió una pelea y discusión entre Jonathan y Gaitán, que estaba con otros individuos. Allí, a Jonathan le propinaron una severa paliza y el herido escapó de allí. Luego de que algunos llamaran a la policía por el conflicto, el grupo se dispersó, pero una vez los móviles se retiraron, Jonathan fue a buscar a su hermano y se dirigieron juntos a la casa de Gaitán, donde se inició un segundo conflicto que terminó con un puntazo propinado al corazón de Mussón.

Todo sucedió dentro de la vivienda de la manzana 33 casa 55 (lindante a la de la novia del chico golpeado) donde se produjo una riña que terminó con Mussón siendo herido con un cuchillo por Gaitán. El supuesto victimario fue detenido luego por la policía y habría suficientes datos como para que quede preso. De sus malas compañías, no hay noticias. Ellos habrían participado en la golpiza que generó el segundo conflicto, pero todo quedó

No se había oficializado, pero habían fuentes que mencionaban que el imputado tendría algún antecedente policial previo. Sin embargo, entre los vecinos corre aún la versión de que la conviviente de Gaitán, Lorena Paola Leonelli, había intervenido, ya sea en la golpiza de la riña o incluso en el ataque con el arma cortante, lo cual no figura así por el momento en la investigación.

De hecho, la mujer de 33 años sería quien entregó a la policía al menos dos cuchillos que serían examinados para evaluar cuál de ellos fue el de la posible estocada de su pareja de 18. La justicia secuestró uno con mango de madera y una hoja oxidada y otro más chico, de mango de plástico, color blanco. Las pericias de la Policía Científica y lo que resulte de posteriores exámenes brindarán los datos restantes para saber si fue uno de esos elementos el que propinó la muerte de Braian.

Más versiones y un barrio con temor a Gaitán y su mujer

A diferencia de otros casos donde hay un detenido y está esclarecido un crimen, costó mucho redactar algo hasta conocer las variadas versiones del barrio, que quedó conmocionado. Según distintos testimonios de vecinos, policías habrían intervenido después de la primera pelea pero esto no logró evitar el conflicto, que se reavivó cuando los oficiales se habrían retirado y el chico golpeado fue a buscar a su hermano para que vaya con él al domicilio donde habían varios sujetos que venían de golpearlo mucho.

Horas después de ir a buscar a su hermano menor, Jonathan Cabrera estaba llorando su pérdida en la puerta de la Comisaría Primera junto a su novia, con el pantalón lleno de sangre. Una decisión de las que muchas veces suceden en el distrito y pocas veces terminan bien.

Las veredas, empapadas por la sangre de la víctima. El supuesto ejecutor principal fue detenido, pero vecinos creen que debería haber más imputados.

Las veredas, empapadas por la sangre de la víctima. El supuesto ejecutor principal fue detenido, pero vecinos creen que debería haber más imputados.

Esa sangre que cubría la ropa de Cabrera era también la que dejó el rastro desde la puerta de la casa del agresor, que impregnó las veredas con las marcas de su agonía por más de 50 metros hasta que se desplomó y lo subieron a la moto que no logró llegar a tiempo al hospital.

Pasada la tragedia, en la casa de la agresión, en la manzana 33, hubo piedras arrojadas a la casa, le rompieron vidrios y quedaron algunas piedras hasta arriba del techo, que podrían ser de esa incursión. Los que estaban allí, se retiraron de la casa (presuntamente todos son originarios de “las cinco esquinas”), pero avisaron que cuando puedan, iban a volver. La mujer, Altonelli, quien sería beneficiaria de un programa social y tiene hijos menores, se retiró de la casa, donde quedó todo abierto, roto y desordenado.

Varias personas del barrio, de cerca y no tanto, mencionaron que salvo por la casa del incidente, es una parte del barrio sin problemas, pero que allí en la puerta de la casa a menudo hay grupos de jóvenes que agreden verbalmente o que estarían actuando bajo influencia de sustancias. Incluso hubo alguien que dijo al medio que “si vuelven, somos varios los que nos vamos, porque no se puede estar”.

Parece que la justicia será ahora la que tenga que mostrar acciones para evaluar el contexto social y evitar  que esta tragedia se multiplique, dado que aún cabe la posibilidad de que si vuelven a ocupar esa casa los propietarios, sigan los conflictos, con un alto riesgo, porque la familia de la víctima vive a un par de cuadras. El barrio ya venía teniendo múltiples situaciones de agresiones entre jóvenes, varias de ellas, por casualidad o no tanto, con armas blancas y drogas como denominadores comunes.

Tampoco vendría mal que se genere un trabajo social más profundo en la prevención y en eso está ayudando mucho el trabajo realizado en las nuevas plazas que se están creando, pero da la sensación que las soluciones van a un ritmo muy lento en comparación a la generación de estos problemas, que comenzaron allá por el 2009 con los sorteos de adjudicatarios, tan polémicos como sospechados y que demostraron que ese barrio tuvo un mal nacimiento y que todo lo que se hizo mal en un origen, tendrá repercusiones por muchos años más.

 


Redaccion por Redacción

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