El nene atropellado sobre la Avenida Balbín sigue grave mientras su familia pide justicia

El nene atropellado sobre la Avenida Balbín sigue grave mientras su familia pide justicia

A casi tres meses del accidente, Darío Domínguez, de 9 años, continúa en Terapia Intensiva en el Hospital Vicente López sin actividad neuronal y sin responder a estímulos. El conductor del automóvil que chocó al pequeño estaría en libertad. 

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Darío Domínguez, el nene que lucha por su vida en el Hospital Vicente Lopez.

“No asimilo que mi hijo esté acá”. Lo dice Flavia Ramallo (31) en una de las extensas jornadas de doce horas que a diario vive en el Hospital Vicente López. Allí, en el área de Terapia Intensiva, se encuentra su hijo, Darío Domínguez, que continúa sin despertar tras el accidente de aquel 8 de octubre cuando un automóvil se subió a la vereda y los atropelló a ambos sobre la Avenida Balbín.

Ramallo se va por las noches a descansar a su casa y la cubre su padre, el abuelo de Darío, mientras ella cuida de sus otros hijos. En diálogo con La Posta, se indigna sobre la situación y la falta de expectativas que le genera el diagnóstico de los profesionales del nosocomio. “Darío se puede despertar mañana, como en dos semanas, el año que viene, o puede seguir así. En estos tres meses sigue exactamente igual“, afirma sobre su hijo, que si bien no necesita asistencia mecánica para respirar, continúa sin actividad neuronal y sin responder a ningún estímulo.

“A mi hijo le arruinaron la vida, porque nada me lo va a devolver como era, aún si despierta nada será igual”, agrega Flavia, indignada con el hecho de que Sebastián Izaguirre (el condutor del Peugeot 207 que atropelló a Darío) estaría en libertad tras algunas semanas de estar detenido, una medida que suele darse desde la fiscalía antes de que se le evalúen las pruebas en el proceso judicial correspondiente. Y añade: “Aunque el hecho fue caratulado como doloso, como no mató, pareciera que la ley lo ampara a él. El día del accidente, si los vecinos no lo cercaban, el se daba a la fuga. No le importa nada de todo esto”.

Pese a que el juicio avanza y en febrero tanto Ramallo como Izaguirre asistirán a la primera audiencia, ella cuenta que su padre se acercó a la casa de la familia del conductor del vehículo. “Le cerraron la puerta en la cara. No hubo diálogo”, explica y confiesa el desafío emocional que supondrá esa cita para avanzar en el terreno judicial. “No quiero verle la cara, no quiero volver a revivir parte de lo que fue esa tarde”.

La Justicia tendrá que resolver y evaluar los distintos factores con los que cuenta para decidir la situación procesal de Izaguirre. Desde cuál sería su nivel de alcohol en sangre aquella tarde (algo que se habría comprobado), la velocidad imprudente con la que circulaba, el resultado de los peritajes técnicos si los hubo y si hubo otras situaciones que podrían haber influido en el momento del accidente.


Redaccion por Martin Vassena

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