Rebusque optimista, “al mango”

Rebusque optimista, “al mango”

En estas fechas, cuando gran parte de la sociedad se desespera por “el mango”, La Posta encontró días atrás, una novedad que para algunos, no será noticia. Pero por la dificultad de lo ocurrido, sin dudas que en esta coyuntura, lo es. Conocé este extraño caso, en esta nota.

img_20181127_162200El martes 27 de noviembre, en medio de una recorrida, en el marco de reuniones por publicidad, un humilde servidor de este medio tuvo la oportunidad de observar a un joven que como muchos, sale en época de crisis económica a ganarse un dinero como vendedor ambulante, pero evidentemente no era un vendedor cualquiera.

Para sorpresa de los vecinos rodriguenses, el sujeto estaba parado en una esquina, Ezcurra y Av. Italia, vendiendo música. ¿En DVD, CD? No.

En la época donde la música se escucha por internet, a través de casi cualquier teléfono, en los días del “Spotify”, que permite tener acceso a casi todos los temas famosos de la historia, en la época donde casi nadie requiere ya de llevar siquiera un archivo de música en su dispositivo, donde un DVD o un CD son casi obsoletos, donde el casette es un sistema de otro milenio, en este 2018, este chico estaba en una esquina, vendiendo nada más ni nada menos que UNA FONOLA para pasar discos de pasta.

Sí, en una esquina, sin local, un día feo a las 16 hs, a fin de mes, en un momento de crisis económica, sin mucha gente en la calle, en un punto que no es el más céntrico, al azar, sin variedad (con un sólo producto), con sólo un papel que decía “SE VENDE”  para comunicarlo y por si fuera poco, DE UNA TECNOLOGÍA QUE PASÓ SU AUGE HACE MÁS DE MEDIO SIGLO, cuyos discos ya no se venden más que como recuerdos. ¿Cuántas contras puede tener un vendedor y aún así, tener fe que puede colocar su producto?

La verdad, sólo su convicción merecía ser destacada, pero lo que no esperaba este periodista era encontrarse que apenas a los 10 minutos de haberlo visto sobre la esquina mostrando el aparato (que por cierto era bastante llamativo), un auto gris iba a detenerse, hacerle algunas preguntas, abrir su puerta, probar el funcionamiento y consultar el precio, para finalmente, pagar más de mil pesos por él.

Resulta ser que en el auto había una familia y la acompañante es coleccionista (de hecho dijo que pondrá un local en el distrito con antigüedades como esa). Tras oir que el aparato es parte de varios que son comprados en Uruguay y restaurados, consideró la compra como una buena inversión y le generó la venta del día. ¿Cuáles eran las chances de encontrar una persona con estas características en esa esquina?

En cuestión de 10 minutos, lo imposible, era un hecho. El joven se fue con el dinero y allí siguió la tarde, con su crisis económica, viendo cómo este optimista, se había ido cumpliendo su proeza.

Quizás, si alguien más lo encuentra, pueda contar si le compró algo más, o si pudo contagiarse de su optimismo. Al fin y al cabo, “el NO, ya lo tenés”.

Las fotos del producto:


Redaccion por Martin Vassena

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