Productores de verduras temen por un basural enorme en B° San Carlos

Productores de verduras temen por un basural enorme en B° San Carlos

Son varias familias de la comunidad boliviana que pertenecen a la Unión de Trabajadores de la Tierra. El predio queda en Avenida Las Malvinas y Andrés de Robles. Acusan que, además de la toxicidad peligrosa para su vida, podría afectar su trabajo diario en los terrenos linderos. Pararon de ingresar por el momento, pero ahora hay que ver el predio, si se puede lograr que intervenga el Estado para que se evalúe y se limpie.

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Hasta en google maps se ve el basural, en calle Las Malvinas, pasando el arroyo, aunque ahora es mucho más grande. Además, se vieron camiones con todo tipo de residuos, incluso industriales y hasta hospitalarios. ¿De dónde vienen y quiénes lo gestionan?

La Posta estuvo en el lugar, y allí se encontró con Inocencio Cruz y sus compañeros de trabajo. Entre todos, dieron detalles sobre el área, cómo fue que comenzó a formarse el basural, qué elementos insólitos llegaron a encontrar en el mismo, qué (pocas) respuestas obtuvieron al respecto y cómo afecta no sólo en su vida laboral sino también en su vida diaria y en la de sus familias.

Según los relatos, las dimensiones del predio donde se arroja (y entierra) todo tipo de basura, es de varias hectáreas. Algo similar a lo que pasaba en la Ruta 6, pero en un predio mucho más céntrico, con varias familias viviendo muy cerca.

“No me acuerdo hace cuánto, pero hace un año y medio era allá. En esta parte no había visto. Casi dos años pasaron de que en este mismo predio a la terminación habíamos parado el basural. Después sí, se escuchaban ruidos de máquina pero pensábamos que estaban limpiando, no que estaban trayendo. Cuando fuimos a ver había mucha, mucha, basura”, relató Inocencio.

Todo salió a la luz cuando comenzaron los incendios constantes de los materiales. Uno de los miembros de la comunidad contó que el basural tendría hasta 12 hectáreas totales (más de tres estarían ya comprometidas), cuestión que debería ya involucrar al área de Ambiente del Municipio. Es llamativo cómo ha crecido exponencialmente un basural tan rodeado de casas en menos de dos años. Tras los incendios (que a los bomberos les ha llevado un trabajo interminable para controlar), los hombres que trabajan allí con máquinas, han producido cavas de varios metros de profundidad y las han rellenado con la basura que seguían trayendo.

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Con riesgo de perdere el sustento de familias y de que se afecten sus productos y encima, amenazados por los empleados del basural. Así están los productores.

Las excusas que daban en ese terreno es que “tiran ramas”, una mala excusa que se ha escuchado hace años, también en el predio de la Ruta 6. De hecho, hace años, era una respuesta que había dado el Intendente Anghileri. Hoy, en la gestión de Darío Kubar, habrá que ver si esto también tiene relación con funcionarios, o hasta ex funcionarios ligados a la Delegación de Malvinas, que es lo que rumoreaban en el barrio.

“Todos los días entraban y salían 30 camiones con escombros, de todo un poco, ramas, bolsas, la bosta de caballo, las plumas de gallina”, explicaron en la entrevista, y continuaron: “Según el compañero, dijo que vendrían materiales de hospital, tipo jeringas y gasas. Y también viene el camión atmosférico, el de los pozos ciegos. Entonces, por todo eso nos empezamos a preocupar y dijimos de tratar de que alguien nos escuche y paren. En los intentos que venimos haciendo no se pudo hacer nada”.

Cabe destacar que en este predio de la comunidad boliviana, de alrededor de 10 hectáreas, trabajan 6 familias. Además de arrojar y enterrar la basura en distintos sectores, se acostumbra a prender fuego, generalmente, en horario vespertino, algo que genera contaminación en las distintas plantaciones destinadas a la comercialización. Los lixiviados que pasan a las napas podrían poner en riesgo la calidad de los alimentos. Inocencio prácticamente se largó a llorar al evaluar la posibilidad de que esto suceda. “Hoy me da miedo hacer el análisis, hace años lo hice, pero ahora lo vamos a tener que volver a hacer”, contó.

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Varias familias viven de la actividad en el barrio San Carlos y sus productos se compran mucho en nuestro distrito. El basural puede poner en riesgo el sustento de las familias y la seguridad de los alimentos. Al momento no hubo intervención oficial de Ambiente.

Otro de los trabajadores hizo alusión a cómo es el procedimiento de quien descarga los residuos en el lugar:

“Hace un mes estaba la basura acumulada y después se escuchaban maquinarias todas las mañanas, muy temprano, y mi señora me dijo que estaban pozos. Después cuando fui a dar una vuelta salían camiones llenos de tosca”. A esto, Inocencio acotó: “Un compañero recibió una llamada”. Y dicho compañero, comentó la situación poco agradable que derivó en una amenaza: “A mi señora llamaron. Le dijeron que el predio era del señor “Juan”, que ‘vos, boliviana, tenés que desocupar el campo, te doy un mes de plazo. Ese predio no es de ustedes, es de nosotros’”.

Sobre si tuvieron contacto con esta gente, se exclamó: “Yo les dije que están tirando basura pero ellos me dijeron que eran ramas. Encontré bolsas de hospital, de gallinas, bosta de caballos, hay concretos con hierro, un tacho tipo de combustible…Hasta garrafas de oxígeno”.

“Hace cuatro o cinco años que andamos por acá, y era un lindo lugar. Había animales, la gente traía animales y los criaban. Incluso acá había un árbol gigante… Había jineteada de caballos”

“Si el agua está contaminada, corremos el riesgo de que los alimentos que producimos estén contaminados. Y si eso pasa no vamos a poder trabajar más acá”, y se quebró…

“Un funcionario del Intendente nos dijo que no iban a tirar más pero siguieron tirando”, remarcó. Ahora habrían parado de entrar, pero el daño mayor, ya está hecho. Y concluyó: “Insectos hay muchos, pero se notó un crecimiento de ratas, que perjudica mucho lo que es el brócoli, la remolacha, la cinta de goteo y en el campo, donde tenemos los pollitos y las ratas se comen a los pollitos”.

Hasta ahora, sólo se sabe que se acercó al lugar el funcionario Ariel Oro, delegado de Malvinas y que Gustavo “Baby” Gómez los recibió a los productores en el Municipio. De Ambiente, aún ni noticias.

Además de este “Juan” que le abre la puerta a los camiones (¿a cambio de 300 pesos?, es el rumor), hay otro lugar, muy cerca, que tiene chatarra de automóviles acumulada. A sólo unas cuadras de la calle Corrientes. Para sacarse las dudas de la gravedad del asunto, se pueden ver los videos que adjuntaron. La calle Corrientes ya había tenido basurales armados que se veían a pocos metros de la calle, pero este, como está un poco más atrás, pasó desapercibido y en sólo dos años, el daño es impresionante, pone en riesgo a la salud de los vecinos y además, hace pensar que un operativo para su limieza sería tan caro, que difícilmente alguien lo pague, más, en un predio de dudosa propiedad privada.

LA ENTREVISTA COMPLETA CON SUS TESTIMONIOS:


Redaccion por Redacción

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