Supo ser un ejemplo, pero por tomar y manejar, terminó detenido por matar a una familiar

Supo ser un ejemplo, pero por tomar y manejar, terminó detenido por matar a una familiar

Victimario y víctima son vecinos de pocas cuadras y además, los une una relación familiar. El conductor, ya había sido noticia en este medio en 2017, pero por una circunstancia muy distinta. Era el alumno del Fines que había obtenido la mejor calificación en un concurso con premio monetario realizado en Misiones en 2017. De salir adelante y progresar en la vida, a perder la libertad, apenas unas copas de más.

Tras el lamentable accidente de tránsito que culminó con el fallecimiento de Cristina Del Valle el domingo 16 alrededor de las 22 hs, vecinos se congregaron en la Comisaría 1° para pedir justicia para con el conductor del Chevrolet Onix gris, quien estaba alcoholizado al momento del hecho. Pese a la lluvia torrencial, más de una decena de personas soportó estóica el diluvio para hacer ver su repudio ante el responsable. El sujeto se llama Cristian Alfano, tiene 32 años y es vecino del mismo barrio que la víctima.

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Alfano, un trabajador que se esforzó por terminar la secundaria, pero no aprendió a respetar las leyes de Tránsito, a pesar de tener registro profesional. Hoy padece una culpa eterna a nivel personal y familiar.

Sin embargo, hay dos datos más que se resaltan. Cristian es, por un lado, aquel estudiante del Fines que en 2017 obtuvo un premio económico en la provincia de Misiones luego de que una maestra de ese programa de terminalidad le indicara que por su buen desempeño, podría concursar. En aquella oportunidad, obtuvo un diez y su calificación lo llevó a ser una noticia destacada en la rama educativa y se trasnformó en un ejemplo de superación. Este es un dato que no necesariamente sorprende, porque sobran los ejemplos de gente destacada en una rama que puede cometer una imprudencia y más, en el tránsito, pero sí indica cómo en un simple momento de poca lucidez, se puede perder una vida de esfuerzos y muestra la dramática influencia del alcohol en los hechos luctuosos.

Cristian es empleado en los repartos de la fábrica y era un ejemplo educativo de terminalidad y en cuestión de minutos, el domingo generó un accidente que no sólo terminó con la vida de una vecina del barrio a la cual él conocía. La fallecida era nada más ni nada menos que familiar política suya.

La mujer que perdió la vida es la abuela de su sobrino. En el barrio (el límite entre el Raffo y Barrio Sarmiento, área conocida como La Fraternidad, por la estación), lo único que supera a la indignación, es la sorpresa.

La palabra de Mariano, el hijo:

La Posta dialogó en exclusiva con Mariano Díaz, hijo de Cristina (próxima a cumplir 60 años), quien brindó los últimos detalles del caso: “Por ahora está detenido en la Comisaría Primera. El lunes lo llevaron a Fiscalía Nº 10 y todavía sigue detenido ahí”, comentó, y añadió que el test de alcoholemia le dio 1,05.

Además, confirmó el parentesco político que existía entre el responsable y la víctima: “Yo tengo un hermano que está detenido y salía con la hermana de él, Juanita, con quien tiene un hijo. Era el cuñado de mi hermano. Él la conocía a mi mamá. Sabe que era la abuela de su sobrino”.

Mariano reclamó justicia en la puerta de la Comisaría 1° y luego por el centro, a pesar de la lluvia incesante del lunes.

Respecto de cómo fue el accidente, basándose en el relato del testigo, detalló: “Mi mamá venía de la casa de la pareja de ella. Cerca de las 22:30 bajó del colectivo. De hecho, estaba con las bolsas de compras que había hecho con sus remedios y bolsas de compras. Por lo que dijo el testigo, venía cruzando el límite entre las vías y la barrera -para venir a Las Américas esquina San Lorenzo- y el auto venía a full de velocidad. El testigo llegó a escuchar un impacto, una explosión, y cuando se dio cuenta, vio el auto allá y a mi mamá en los costados de los rieles”.

Y continuó: “Cuando se bajó del coche lo primero que hizo fue subir a una camioneta y se fue a buscar los papeles del auto. Al rato, volvió en otro auto. El testigo se quedó ahí, lo reconoció y le dijo ‘¿no te diste cuenta que mataste a una señora?’”.

En cuanto al por qué del siniestro: “Yo creo que venía muy rápido y alcoholizado junto con un amigo. Después del mismo impacto, el amigo que estaba de copiloto no sabía nada y estaba fuera de sí”.

También hizo alusión al automóvil que conducía y que su profesión era, paradójicamente, la de chofer profesional en la fábrica más importante de la ciudad: “El auto era de él. Por lo que sé, trabaja en los camiones de La Serenísima y tiene el registro de profesional”. “Él vivía sobre al fondo de la calle San Lorenzo. Mi mamá, cruzando el paso nivel. Pasaje Entre Ríos y Jujuy”.

“Por ahora hay un solo testigo. Estoy esperando que vaya alguien más a testificar. Porque después del accidente se presentaron dos personas más”, dijo sobre el proceder inmediato de la causa.

Sobre las condiciones del lugar, Mariano recalcó: “Realizamos una marcha y nos reunimos familiares, amigos y también gente del barrio que fue a quejarse porque esa cuadra siempre es una pista; van muy rápido las motos y los autos y en algún momento iba a ocurrir un accidente y terminó siendo justamente con mi mamá”.

“Me genera una gran sorpresa. No lo puedo creer todavía. Siempre nos cruzábamos mi mamá y yo con él, y por medio del alcohol, desafortunadamente terminó con algo que no tendría que haber terminado, que es la muerte de mi mamá”.

“Si me decís que en el momento en que venía manejando el accidente fue tal, que se resbaló con el barro o algo, bueno, lo tomo tranquilo como un accidente. Pero, o sea, si venía alcoholizado y fuera de noción, salió a buscar los papeles y nunca se dio cuenta que mi mamá estaba en las vías… Y teniendo él el registro profesional, es medio díficil. Quedate en tu casa y no manejés”.

El velatorio, en la casa velatoria de la calle Castilla al 2262. De 21 horas hasta el miércoles a las 9:00. A Cristina la llevarán al Cementerio de Gral. Rodríguez.

Cerrando, el hijo de la fallecida adelantó: “Estamos por hacer una nueva marcha para que se haga justicia, que cumpla lo que tenga que cumplir o pague lo que tenga que pagar. Cristina dejó tres hijos y los sobrinos y además, a su mamá, una señora de 80 años que quedó sola y que hoy tratan de contener de semejante pérdida.

Editorial:

El caso de Cristian nos duele a todos. Cuando un joven logra sobreponerse a las adversidades y transformarse en ejemplo positivo para la sociedad, es algo que todos vemos como necesario y esperanzador. Como bien explicó el hijo de la víctima, el accidente de tránsito le puede pasar a cualquiera, imprudencias cometemos todos alguna vez, pero subirse a un vehículo bajo influencia de alcohol o estupefacientes, es algo que por alguna razón, muchos argentinos siguen repitiendo.

f2702cd3-47d0-4462-858b-1936579b953a“No me va a pasar a mí”, suponen. En general, cuando en las rutas nos toca cubrir los hechos terribles a minutos de haber ocurrido, tratamos de consultar (cuando la situación lo permite), las causales de los hechos. Sorprendería la cantidad de veces que testigos y fuentes advierten el tema del alcohol o las drogas. Este mismo año un motociclista que terminó grave, maltrataba en pleno trabajo de los ambulancieros a todo el personal, ni se percataba de los cortes que tenía por semejante golpe. Ese hombre resultaba ser también un chofer de camiones y claramente estaba bajo efectos de estupefacientes, incluso a horas de trabajar.

En general, cuando los heridos son los victimarios, la sociedad rápidamente pide poco menos que lapidarlos, sin embargo, cuando por cuestiones casuales terminan como víctimas, la mayoría, ante el dolor de la pérdida o de la situación del herido, trata de justificar a los conductores. Se hace especial ahínco en el alcohol y las drogas porque quienes trabajan en esta cuestión de los siniestros viales, saben perfectamente que es muy alto el índice de hechos graves que son un factor clave en este tema.

Muchas veces, a riesgo personal de enfrentarnos a familiares de víctimas y victimarios, tenemos la necesidad de destacar que estos hechos deben ser explicados, no para juzgar o realizar un linchamiento público al ocasional culpable (sólo culpamos al que lo agarran, el que escapa es un ‘pícaro’). Sino para reflexionar en la cantidad de familiares, amigos, vecinos, que salen a conducir en este estado y nadie se los impide ni los aconseja.

La justicia debe dirimir la culpabilidad o no de los imputados, pero estos ejemplos, como el de este joven, deberían servir para los demás. Los que mañana, podrían ocupar su lugar en una crónica. Aquellos que hoy dirán “no pasa nada”. Usen la indignación para prevenir con ellos.  Las buenas personas pueden equivocarse muy mal también, por este grave problema cultural que padecemos un poco todos. Ojalá este ejemplo sirva para que se lo envíen a aquellas personas que aún creen que pueden manejar,

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