Powerball desde Argentina: cómo las nuevas tecnologías cambian nuestras costumbres

Powerball desde Argentina: cómo las nuevas tecnologías cambian nuestras costumbres

Se trata de una plataforma de lotería online en la que juegan millones de usuarios en el mundo y es famosa por haber entregado el mayor premio de la historia. Ya está disponible en Latinoamérica.

En las últimas dos décadas, hemos asistido a una auténtica revolución en nuestra manera de interactuar, tanto con otras personas como con la información en general. Nuestro ocio, nuestro consumo, nuestras relaciones de afecto, han cambiado gracias a las nuevas tecnologías, y sobre todo a internet y cómo este permite que las ideas tomen forma y se materialicen a miles de kilómetros. Esto se traduce en un abanico muchísimo más amplio de opciones a todos los niveles: podemos consumir casi cualquier cosa del otro lado del mundo, ya sean estrenos audiovisuales
de la mano de plataformas como Netflix o bien una variedad concreta de café que solo se elabora en un punto concreto del planeta.

De este modo, ha sido posible que loterías como la Powerball, originaria de Estados Unidos, ya esté disponible para jugarse desde muchos países de Latinoamérica a través de páginas autorizadas, que incluso brindan más opciones que las administraciones físicas (puedes leer más aquí). Esta lotería es famosa por haber entregado el mayor premio de la historia, de un total de US$ 1.586,4 millones. Si bien es cierto que sus probabilidades de acceder al Gran Premio son escasas frente a opciones nacionales, ganar cualquier premio menor es muy sencillo, con una proporción de 1:25, por lo que son muchas las personas que deciden probar suerte ahora que simplemente se trata de acceder a una página web, elegir los números para nuestra combinación y pagar el boleto.

Frente al miedo inicial de hace unos diez años a ser estafados al facilitar datos de pago en tiendas online, hoy por hoy la mayor parte de la gente se decanta por la comodidad y la automatización de sus pagos, sabiendo que, si el sitio es de confianza, el pago puede ser significativamente más seguro. Por ejemplo, una gran ventaja de jugar la lotería online es que no correremos el riesgo de extraviar el boleto, porque aparte de que lo envían por email, se queda almacenado en nuestra cuenta de usuario. De la misma manera, los jugadores recurrentes cuentan con la posibilidad de suscribirse con los números que siempre jueguen para no tener que estar pendientes y llegar siempre a tiempo al sorteo, y los más indecisos incluso pueden dejar en manos de Lotoland la elección de los números a jugar para que sean combinaciones verdaderamente aleatorias, que no sigan un patrón y por tanto que sea menos probable coincidir con otro jugador – si ganamos, lo último que queremos es percibir la mitad del premio por tener que compartirlo con un segundo ganador. Aún así, jugando online podemos optar por la Jugada Protegida con la que solo Lotoland garantiza que cobremos el premio íntegro, independientemente de que haya más ganadores con
esta combinación.

Powerball es una lotería muy, muy famosa, por lo que la competencia para llegar a ganar el premio mayor es bastante elevada. Para aquellos que piensan que, si no puedes con el enemigo, es mejor unirte a él, surgió la iniciativa de los grupos de juego, a los que podemos unirnos para jugar varias combinaciones compartiéndolas con otras personas. Con este método, nuestras probabilidades de éxito se dispararán, aunque el premio ganado debe repartirse equitativamente entre todos los integrantes del grupo. El Gran Premio tiene una probabilidad de 1:292.201.338 pero garantiza un mínimo de US$ 40 millones. Ofrece además diferentes categorías de premios
inferiores y la posibilidad de multiplicarlo por diez con el modo PowerPlay. La variedad de opciones con las que puedes jugar hace que unirse a un grupo de juego merezca la pena. Como vemos, en ocasiones internet es capaz de darnos un poco más, y esto hace que poco a poco muchas personas estén cambiando sus hábitos para vivir más despreocupados y tener más tiempo libre de calidad. Este es solo un ejemplo, pero si reflexionamos acerca de nuestra última década, sin duda descubriremos cuántas cosas hemos cambiado.

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