Siniestros Destacado 9 NOV 2017

La desconsolante situación que vive el nene atropellado en Av. Balbín a un mes del accidente

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Ayer al mediodía, La Posta, ante la requisitoria de vecinos que siguen preocupados, consultó el estado de salud de Darío Domínguez, un nene de 9 años que está aún en la Terapia Intensiva pediátrica luego de haber sido golpeado por un auto que despistó y se fue a la vereda por una imprudencia de su conductor. El pronóstico indica que si bien el riesgo de vida ya bajó, las secuelas son muy graves y es indefinido si podrá recuperar la conciencia.Mientras que el joven que lo atropelló aquel 8 de octubre seguiría detenido, la familia de Darío continúa en una pesadilla que se hace indefinida, dado que si bien hubo una evolución respiratoria y el nene no necesita asistencia mecánica, sigue sin despertar y acumula ya cuestiones físicas que requieren de constantes terapias kinesiológicas. No responde a estímulos de manera conciente y no se sabe si en algún momento logrará "prender" las neuronas que se lastimaron en el terrible impacto que afectó varias zonas de los hemisferios de su cerebro.La nota previa sobre el estado de Darío: http://www.lapostanoticias.com.ar/2017/10/22/continua-en-estado-critico-el-nene-atropellado-por-un-auto-sobre-la-avenida-balbin/Especular sobre distintos pronósticos puede ser agotador, lo cierto es que este tipo de casos tiene un margen de 12 meses de chances de recuperación neuronal, posterior a este lapso, es muy bajo el porcentaje de progresos que se pueden dar. En este sentido, más allá de averiguar por tratemientos experimentales, sólo resta rezar una mejoría propia del cerebro.Demás está decir que en el nosocomio han tomado este caso como uno muy especial y además, en este momento, Darío es el único que aún no pasó a sala (en poco tiempo podría hacerlo o ser derivado a otro sitio o a una internación en su casa), por lo cual tiene la máxima atención, es que esta es la parte del año que hay menor demanda. La madre del nene tiene otros hijos y es madre sola, afortunadamente tienen obra social, pero seguramente en algún momento habrá que proceder a una internación domiciliaria que tendrá muchas complejidades, ya que al no haber comunicación aún con el menor, hay que monitorearlo todo el tiempo para ver su temperatura, sudoración, ritmo cardíaco y la sonda nasogástrica que lo alimenta. Quien vea o que le toca vivir a esta familia se puede dar cuenta que es un limbo muy difícil de tolerar. La chance de que hayan mejoras relevantes no son altas, pero existen, hay casos donde los chico se despiertan de a poco y hasta llegan a recuperar alguna movilidad con terapias, pero es muy claro que el nene, si se despierta, no tendrá lamentablemente la vida que solía tener, ni nada parecido a ello. Quizás por esto es que la justicia evaluó dejar detenido al responsable del hecho, aunque hay que ver qué resolución se tomará cuando llegue el momento. Ya aclaró la justicia que no fue un accidente común, están tomando el hecho apuntando a un dolo eventual, dada la presencia de alcohol y otros factores de riesgos, como la velocidad.

Espacio editorial: La impotencia de que no se use como aprendizaje

En este tipo de casos, es poco lo que se puede hacer, más allá de colaborar todo lo que se pueda con la familia en lo que vendrá, pero sí se puede mostrar como un ejemplo de lo que sucede cuando gente común y corriente (que no necesariamente es mala o sale de su casa con la idea de cometer un acto así), por inconciencia y desapego al cumplimiento de las velocidades máximas, abre la chance a que suceda una barbaridad. A su vez, el alcohol agrega la desinhibición que culmina en tragedia, tanto para la familia del chico, como para la del imputado. La parte que genera más impotencia es ver que en la calle, cientos de otros chicos siguen acelerando  de más o tomando y conduciendo, suponiendo que a ellos jamás les pasará. Hay accidentes que tienen mucha "ayuda". Al menos podría la sociedad comprender este hecho para evitar que pase de nuevo. Y de nada sirve agarrársela sólo con el que generó el desastre, porque sería muy hipócrita sólo culpar al que le tocó, cuando salen cientos de personas a manejar que no están en condiciones y sólo la suerte los separa de terminar quitándole la vida a alguien o a ellos mismos. 
  • La desconsolante situación que vive el nene atropellado en Av. Balbín a un mes del accidente
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