Sociedad Destacado 24 JUL 2020

Por distintas situaciones, dos vecinas manifestaron quejas contra el sistema sanitario local

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Ambos hechos ocurrieron el viernes pasado, 17 de julio. Una apuntó contra el SAME ante un episodio en el que murió su padre y la otra contra el Hospital Vicente López al que llevó a su hija de urgencia por una lesión.

En diálogo con La Posta, Johana, vecina de Pico Rojo, contó que el viernes 17 de julio "mi papá empezó a las 2 de la mañana con una crisis de asma. Llamé al SAME y me dijeron que en una hora venian, pero no lo hicieron. Esperé tres horas, hasta las 5, cuando me dijeron que mi pedido nunca fue pasado ni notificado y que habían cambiado de turno. Finalmente conseguí llevarlo por mi cuenta pero mi papá murió camino al Hospital. A el ya no lo recupero y nadie me saca el momento que viví, pero no me gustaria que le pase a otras personas".

Johana expicó que "mi papá tenía 72 años, era asmático. Unos días antes tuvo una crisis y lo habiamos llevado al Hospital y lo habían hisopado, pero dio negativo. La autopsia indicó que murió por un paro cardiorespiratorio".

Carolina, por su parte, en la tarde de es viernes, llevó de urgencia a su hija de diez años a la guardia del Hospital Vicente López. "Se había caído y se le había salido la rodilla de lugar", dijo. Y agregó que la llevó a las 19.30 horas en auto hasta la guardia pediátrica.

"Pedimos urgente por un médico porque mi nena lloraba y gritaba de dolor. Nos enviaban de un sector a otro pero nadie nos atendía. Pasados veinte minutos decidimos ingresar a la guardia por nuestra cuenta y gritar por un médico. Diez minutos después nos atendió el pediatra de la guardia. El traumatologo que luego nos atendió nos había pasado unas tres veces por al lado con la nena en llanto, pero el parecía sólo pasear por las instalaciones", dijo la mujer.

Y agregó: "Terminamos pateando puertas y gritando para que nos atiendan. En la parte administrativa, después, nos pedian primero un bono. La persona a cargo no estaba, estaba en el pasillo hablando con otras personas muy tranquila. Golpeé el vidrio y pedí que me atienda, me trató muy mal, finalmente terminaron enyesando la pierna completa de mi nena después de una hora. Esa hora, en un grito de dolor. El pediatra muy amable con nosotros, pero la verdad lo vimos adentro y todos estaban charlando, riéndose, la administrativa con los médicos y enfermeros, parecía la hora del té en el pasillo. Reunión de boludeo. Asi los encontré a todos cuando me metí a la fuerza por la parte de emergencia".

Por último, cerró: "No sé que pasa en el Hospital. Antes no era así. Siempre fue bueno, la urgencia pediátrica era excelente. Es la tercera vez que tengo problemas en la guardia pediátrica".

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