Chofer de ambulancia está grave con Covid-19 y su familia denuncia graves desatenciones

Chofer de ambulancia está grave con Covid-19 y su familia denuncia graves desatenciones

Se llama Horacio Fernández, de 47 años. Conduce una ambulancia del Hospital Vicente López. Se contagió de coronavirus y ahora lucha por su vida conectado a un respirador. Su mujer y su hija denuncian irregularidades y desatenciones que, según ellas, creen que pueden haberlo llevado a este delicado estado.

En diálogo con La Posta, su mujer, Mónica, relató que “Volvió de trabajar el sábado 1 de agosto alrededor de las 19.30 horas y ya comenzó a sentirse mal. El se desempeña como conductor de una ambulancia en el Hospital Vicente López, trabaja de lunes a sábados llevando gente con el virus, llevando el virus al INTA”.

Y agregó: “Esa noche tenía algo de tos. Cenamos y durante la noche le subió la fiebre. El sábado llegó a casa 19.30 horas, tenía algo de tos. El nunca sufrió de nada, cenamos esa noche y a la noche se sentia mal, le subió la fiebre. Al día siguiente mi hija lo llevó al Hospital, y quedó internado para hisoparse. Se quiso aislar ahí porque mi hija más pequeña de 11 años es discapacitada, mi hija mayor es asmática (trabaja como administrativa en el mismo hospital) y yo soy diabética. El resultado del test estuvo el miercoles 5 de agosto a las 22. Le avisaron que no había camas pero lo trasladaban al Hospital Municipal. Nos dijeron que ya tenía un pulmón tomado. Al llegar allá le dicen que iba a necesitar una tomografía o resonancia y que como ahí no tenían habilitado para hacer esos estudios, lo mejor sería pedir el traslado a la Clínica Centro, para que le hagan ahí todo“.

Mónica continuó: “El jueves 6 de agosto supimos que estaba en la clínica. Nos enteramos por él, que nos mandó un mensaje, porque nadie nos avisó.. Nosotras estamos con Covid-19, estuvimos solas también, nadie nos contactó. Los vecinos nos hacían las compras”.

Y siguió: “A mi marido lo pusieron en el segundo piso en la sala de Covid-19. El como podía nos escribía. Para no afligirnos, nos decía que estaba bien. El lunes 10 de agosto por la tarde alrededor de las 15 horas me llega un mensaje de la doctora del piso de Covid-19, una tal Gabriela, que me decía que a mi marido lo iban a subir a Terapia por falta de oxigeno. Llamé, me dice que estaba mal, que no saturaba bien y lo tenía que llevar a Terapia para tener oxigeno central. Por casualidad vimos que el whatsapp de él estaba en línea. Llamé a Terapia cerca de las 20 horas para ver si tenía sus pertenencias y me dijeron que no estaba ningun Horacio Fernandez en ese sector. Llamé al piso de Covid y me dijeron que no habían subido todavia. Habían pasado cuatro horas, pero no lo habían subido porque no habían limpiado las camas”.

La mujer contó que pidieron que se le realice un tratamiento con plasma a Horacio y que se la habían negado en primera instancia, aunque luego, el martes 11 alrededor de las 13 horas, “los directivos nos dijeron que sí”. Dijo que “llamé a las 20 horas y aún no le habían hecho la transfusión de plasma, nos dijeron que se la iban a hacer el miércoles 12”.

Brenda (25), hija de Horacio y empleada del Hospital Vicente López, contó a La Posta que a través de una conocida de la familia se contactaron con una doctora del Hospital Sommer e iniciaron las gestiones para trasladar a su papá allí. “Hablamos con una médica llamada Marisol Goñi que enseguida se puso a disposición y nos ayudó muchísimo“, dijo.

Esa noche del martes 11 de agosto, la joven agregó que llamó a su papá para avisarle que lo trasladaría. “Le pedí que me haga caso, que colabore, porque decía que estaba bien y que no necesitaba irse de la clínica, pero cuando le dije que ya teníamos todo arreglado para ir al Sommer, me agradeció y me pidió que lo saquemos, que no tenía oxígeno hacía cuarenta minutos”.

La Posta intentó consultar sobre el caso a la Clínica Centro, pero no obtuvo respuesta. Mónica, por su parte, manifestó: “Casi lo saco muerto a mi esposo de ahí. Pudimos trasladarlo a las 23 horas al Hospital Sommer. El Ministerio de Salud aceptó pasarle el plasma porque es trabajador de la salud. Está con respirador ahora. Esperando un milagro”.

Sobre su situación con el virus, la mujer y su hija contaron que “llamamos al SAME y me decían que teníamos que hablar con nuestra obra social IOMA para que vengan a ayudarnos. El domingo 9 de agosto por la noche vinieron, pero a esa altura ya casi nos estabamos recuperando de los síntomas que teníamos”. Y Mónica dijo: “El lunes 10 me hisoparon a mí y el miércoles 12 a mis dos hijas”.

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