Deportes 13 ENE 2023

La historia de esfuerzo y perseverancia del pibe rodriguense que se convirtió en futbolista profesional de un conocido club

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Alejo Rodríguez tiene 21 años, oriundo del barrio Los Cedros, cerca de la Escuela Nro. 17 y desde pequeño juega al fútbol. Este 2023 lo empieza con uno de los primeros sueños como deportista cumplido.

De aquellos días en los que se la pasaba dentro del Club Italianos Unidos con cuatro años a este joven con futuro en el fútbol profesional hubo un largo camino recorrido. De esfuerzo, de perseverancia, de decisiones y hoy de disfrute. Siempre al lado de una pelota, con el objetivo de triunfar de lo que le gusta.

Así fue la vida de Alejo, quien es fanático de Messi y Maradona y con esa impronta de sacrificio fue acompañado por su papá a las pruebas. Fue a Vélez, Argentinos y Juniors y Chacarita, lugar donde quedó en las inferiores por varios años hasta la época de pandemia. Y desde ahí hasta este presente soñado apareció All Boys en su vida o podría decirse que lo buscó. Porque no bajó los brazos, continuó en su lucha por lo que ama y siempre será su pasión.

Habló con La Posta Noticias y expresó que "todavía vivo en barrio Los Cedros, cerca de la Escuela Nro. 17. Empecé a jugar en Italianos Unidos muy chico, a los cuatro años, porque mis papás estaban en la comisión y mis hermanos jugaban ahí. Estaba en la categoría 99, que era dos años más grande que yo. Fui pasando hasta llegar a la mía que era la 2001 alrededor de los cinco años".

Su llegada al "albo" se dio en un contexto muy particular para el país y el mundo, en pleno brote de coronavirus. "Llegué en 2020 luego de estar 10 años en Chacarita que me dejan libre por haber jugado en contra del club, sabía lo que tenían y como era de los más grandes de la B Nacional decidí ir a probarme. Fue algo normal, no tuve contactos ni conocidos en el club, llegué por cuenta propia", señaló Alejo.

La alegría de sus allegados y de poder empezar a concretar lo que tanto imaginó. "Es algo muy lindo, lo deseaba desde que empecé en esto de firmar mi primer contrato, muy contento por mi familia, año tras año fue pelearla para llegar a esto que fue muy difícil", agregó.

Su rutina continúa marcada por la constancia y el esfuerzo de querer hacerse con un nombre importante el día de mañana. "Me levanto temprano cerca de las 4.30 para desayunar. Me tomo el 57 cerca de las 5 en la parada de la ruta y viajo hasta Liniers o Morón, donde nos pasa a buscar otro que juega con nosotros", aseguró el rodriguense.

Siempre destaca y sostiene que todo lo hace por su entorno, por esa gente que siempre lo apoyó y a la cual quiere retribuir en un futuro si es posible. A su vez, manifestó que aún conserva ese amor por su club de barrio Italianos Unidos y analiza la forma de crear escuelitas u otras herramientas que le permitan a los jóvenes tener un camino menos complicado para llegar.

"Me llovieron los mensajes de familiares, se enteraron y estaban re contentos. Habíamos jugado una final con la reserva y ya sabíamos que íbamos a firmar. Me pasaban imágenes, somos poquitos en mi familia, cerca de 5 o 6, pero estamos todos juntos", cerró Alejo.

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