El estado actual de la Línea Sarmiento ha encendido todas las alarmas en el ámbito ferroviario, configurando un escenario de crisis técnica, financiera y de seguridad que, según los expertos, hace "inviable" e "imposible" cualquier intento de privatización. Mucho más tras el reciente descarrilamiento en inmediaciones de la estación Liniers
La voz de alerta más contundente proviene de Jorge Gómez, presidente de la Asociación Civil Salvemos al Tren, quien acusa a gestiones pasadas y actuales de una administración "irresponsable" que ha dejado a miles de personas viajando en condiciones precarias.
La problemática central de la línea, según Gómez, se remonta a una decisión técnica errónea y costosa: la compra de formaciones que "no calzaban bien sobre las vías". Tras esta adquisición, era obligatorio adecuar la traza ferroviaria, una tarea que nunca se concretó. El especialista advirtió que, si las vías permanecen en su estado actual, "esto va a volver a ocurrir".
Para que el Sarmiento funcione de manera eficiente y confiable, resulta crucial la realización de obras urgentes de señalamiento y la instalación del sistema de tercer riel, esencial para la energía del servicio. Estas obras, que "se tendrían que haber hecho hace años", son la clave del sistema. Sin ellas, resulta "imposible que el Sarmiento funcione de manera confiable", dijo. De hecho, sin estas señales, es "un poco difícil de que el Sarmiento funcione bien".
Esta precariedad técnica se traduce directamente en riesgos operativos. Gómez recordó incidentes graves, señalando que los sistemas de alerta fallan y los conductores han tenido que circular con instrucciones "escritas a mano" ante la falta de sistemas de alerta automáticos. El presidente de Salvemos al Tren fue claro al advertir que “miles de pasajeros viajan en una situación muy precaria. Podrá no haber plata, pero lo que no puede pasar es que se ponga en riesgo la vida de las personas”.
El soterramiento inconcluso
La crítica más dura del experto se centró en el proyecto de soterramiento, calificado como un "escándalo" de corrupción y mala planificación. La obra, que prometía modernizar la línea, quedó paralizada tras una inversión obscena y escasos avances.
El proyecto incluyó la compra de una tuneladora que costó 40 millones de euros, pero que "tardó más en llegar que en trabajar". El avance fue insignificante, lográndose excavar apenas 7 kilómetros. Además de la inversión inicial, se quemaron otros 420 millones de dólares antes de que quedara "todo parado, desactivado".
Según Gómez, el soterramiento fue una obra donde "se cobraron comisiones por miles de millones", o aproximadamente "algo de 5.000 millones de dólares". El experto sostuvo que, con esa suma, se podrían haber construido "diez puentes o una decena de puentes" para solucionar los pasos a nivel.
Las fallas de diseño fueron "absurdas", incluyendo túneles donde el tren circularía a "60 metros bajo tierra" sin una vía de escape, lo que reflejó una "improvisación permanente". La alternativa que siempre se consideró más segura y simple fue un viaducto, cuyo costo se estimaba entre 500 y 600 millones de dólares.
Privatización: inviable e impagable
Frente a la intención gubernamental de privatizar Trenes Argentinos, Gómez fue tajante, asegurando que a la línea Sarmiento “nadie la quiere comprar”. La inviabilidad de la venta se sostiene en dos pilares: la inversión masiva requerida y el desequilibrio tarifario.
Cualquier operador privado necesitaría realizar una inversión inicial de 1.000 millones de dólares solo para poder garantizar un funcionamiento básico y seguro del servicio.
A esto se suma el factor del subsidio estatal. Actualmente, el boleto del Sarmiento está subsidiado en un 80%. Si un operador privado asumiera la línea y eliminara ese aporte estatal, "la tarifa se volvería directamente impagable para los usuarios", destacó.
Por este conjunto de factores técnicos, financieros y de seguridad, la conclusión de Gómez es que la privatización es inviable. La Línea Sarmiento se mantiene, así, como "el ejemplo más claro de cómo décadas de mala gestión dejan a los pasajeros en riesgo todos los días".
Fuente: Crónica / Noticias Argentinas