Ecología 16 ENE 2026

Avanza el desmonte del predio que se taló sobre calle Corrientes: ahora sobre la calle Trueba

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El desarrollo inmobiliario "La Sarita" extiende el desmonte hacia la calle Trueba, tras completar la tala sobre Corrientes para la apertura de accesos y calles. Vecinos dejaron trascender el importante impacto en la fauna silvestre, algo que evidencia el constante retroceso de los pulmones verdes en el distrito. Qué había anticipado el dueño previamente. 

Lo que comenzó hace unos meses como una intervención sobre la calle Corrientes ha extendido un idéntico rastro hacia la calle Trueba. En el predio destinado al desarrollo inmobiliario "La Sarita", las cuadrillas avanzan ahora sobre el perímetro lateral, derribando ejemplares de casuarinas y eucaliptus que durante décadas definieron el paisaje de esta zona de General Rodríguez. 

La escena actual es de un movimiento incesante: camiones que se llenan con los restos de enormes árboles mientras el sonido de las sierras marca el ritmo del desmonte. Sin embargo, la transformación del paisaje no solo genera ruido, sino también una profunda tristeza y preocupación entre los vecinos. Los residentes de la zona han manifestado su alarma por el impacto inmediato en la fauna local, señalando la presencia de nidos de aves y hasta nidos de avispas en el suelo que quedan expuestos o son destruidos mientras se trozan los ejemplares. 

Este avance es la continuación del proyecto (foto) que ya había generado impacto hace un par de meses cuando se inició la tala sobre la calle Corrientes. Según había comentado en su momento para "Contame La Posta" Carlos Ianni, integrante del fideicomiso a cargo del proyecto, la remoción de estos "añejos habitantes" sería necesaria para permitir la apertura de calles y los accesos a los futuros lotes. 

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Desde el sector desarrollador se argumentó que muchas de las casuarinas sobre la calle Trueba presentaban un estado de salud precario, dañadas por años de quemas de basura en sus bases por parte de algunos transeúntes. Como contrapartida a la tala, el proyecto prometió plantar más de 600 árboles y crear un espacio verde de 6.800 metros cuadrados. "Se va a embellecer mucho el lugar, se va a revalorizar a los vecinos de toda la zona, no va a ser un loteo cerrado", había afirmado Ianni. Habrá que ver cuándo se comienza con esa tarea, dado que al momento, los espacios verdes del distrito no paran de achicarse a un ritmo jamás visto como en los últimos años.

El retroceso de los pulmones verdes: un patrón que se repite 

La situación en las calles Corrientes y Trueba no es un hecho aislado, sino que se suma a una serie de antecedentes que preocupan a la comunidad. Este caso recuerda al desmonte de cuatro hectáreas ocurrido a mediados de 2024 en las calles Tucumán y Maestro Argentino (foto), donde también se talaron cientos de árboles añosos para un loteo privado.

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En aquel momento, entrevistada para "Contame La Posta", la ingeniera agrónoma Mercedes Mestre fue contundente: "la primera impresión que tengo es de tristeza, esto es irrecuperable", destacando la necesidad de una legislación que impida o regule estas situaciones. Mestre había enfatizado que "el beneficio ecológico se produce cuando se ven las copas de los árboles unidas", subrayando la importancia de preservar los árboles maduros. 

A esto se le puede sumar la remoción de la fila de eucaliptus en la Escuela Javier Tapié (foto) en agosto de 2025, realizada por orden provincial debido a riesgos de seguridad, aunque con la promesa de reemplazarlos por especies nativas en parte del patio del establecimiento educativo. Algo que también generó controversia y alarma entre ambientalistas locales. 

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El avance de estas obras pone de manifiesto la falta de ordenanzas específicas en General Rodríguez que protejan el patrimonio natural en terrenos privados. Aunque existe un nuevo Código Ambiental que trata de promover que los desarrollos grandes reemplacen en valor de 3x1 los ejemplares que quitan, esto no tiene un detalle al momento que dé un seguimiento para ver a qué tasa se reduce el área verde de la ciudad, lo que deja a los "pulmones" de la ciudad a merced del avance de los emprendimientos y las construcciones y sin mucho detalle más que la angustia acumulada de los que, pintando varias canas, ya no pueden reconocer los espacios verdes que veían desde chicos.

Expertos y ambientalistas subrayan que la reforestación con ejemplares jóvenes no logra compensar el beneficio ecológico de los árboles maduros, cuyas copas unidas brindan servicios ambientales que tardarán décadas en recuperarse. Mientras las toneladas de materiales comienzan a tapar los espacios verdes, la antigua denominación de General Rodríguez como la "Ciudad del Buen Ayre" parece desdibujarse, convirtiéndose en un recuerdo de un distrito que cada día pierde más su esencia natural ante la urbanización imparable de los desarrollos urbanos que, acompañando la relocalización brusca de los últimos 20 años, han dado rápido paso a la "mancha urbana" sin criterio mayor que el del "verde" negocio inmobiliario. Una "mancha" que, por acción social o política, viene acelerándose en las últimas 4 o 5 gestiones.

En los próximos días, la calle Trueba cambiará su margen final para siempre, dando paso a la nueva extensión de casas y calles.