Cuál es el desacuerdo que "frena" la venta de La Serenísima y por qué podría terminar en juicio
A casi nueve meses de que se hiciera pública la intención de compra (el 28 de abril de 2025) de adquirir el 51% restante de Mastellone Hnos, la operación para que el grupo Bagley Latinoamérica tome el control total de la empresa se encuentra en un punto muerto. Aunque existe voluntad de ambas partes para concretar el traspaso de la histórica dueña de La Serenísima, un “verdadero abismo” mantiene las negociaciones paralizadas.
El conflicto central radica en la valoración del 51 % de las acciones que aún están en manos de la familia Mastellone –herederos del fundador, Pascual Mastellone- y el fondo Dallpoint. Mientras que los vendedores pretenden una cifra cercana a los 250 millones de dólares, la oferta presentada por Arcor -el socio que lidera las conversaciones en representación de Bagley Latam- no supera los 40 millones. Esta diferencia, calificada como "insalvable" en la instancia actual, amenaza con trasladar la disputa a los tribunales de Argentina y España, dado que Bagley es una sociedad radicada en Barcelona y el acuerdo celebrado entre todas las partes con las opciones de compra se firmó en territorio español.

Hacia “La Serenísima Unida”
Según explicó Alfredo Sainz para el diario La Nación, el objetivo estratégico de los compradores, Arcor y la multinacional Danone, es la creación de una estructura denominada internamente como "La Serenísima Unida". Este proyecto busca unificar bajo una sola gestión dos cadenas que hoy funcionan por separado:
• Mastellone Hnos.: encargada de la producción de leche, quesos y manteca.
• Danone Argentina: enfocada en yogures, postres y productos refrigerados que ya utilizan la marca bajo licencia.
La consolidación permitiría ganar eficiencia operativa y eliminar la dualidad de estructuras que hoy limita el despliegue de una marca unificada en el mercado local.

Un mercado con potencial exportador
Para Danone, el control total de la firma no solo representa el dominio del mercado interno, sino también asegurar su posición en una de las cuencas lecheras más competitivas del mundo. Según fuentes del sector, el potencial de crecimiento es significativo: mientras que todo el complejo lácteo argentino exporta actualmente 1.300 millones de dólares al año, en Uruguay una sola empresa (Conaprole) alcanza los 900 millones de la moneda estadounidense en ventas al exterior.
El proceso de integración, que comenzó hace una década con la adquisición del primer 25 % de la compañía, enfrenta ahora su desafío más crítico. Si no se logra un acuerdo en los próximos meses, el futuro de la mayor láctea del país quedará sujeto a una resolución judicial internacional. Aunque las partes, de acuerdo a lo que trascendió, no quieren llegar a esa instancia.
Fuente: La Nación


