Leonardo Rosales (45) rompió el silencio tras el dramático episodio que vivió mientras manejaba su unidad el pasado jueves 22 por la tarde. En una charla exclusiva con La Posta Noticias, detalló el largo proceso de recuperación que enfrenta y destacó el respaldo humano de la empresa Transportes La Perlita
Tras el violento episodio que generó mucho susto en los propios pasajeros, Leonardo Rosales, el chofer de la línea 500 ramal 1 herido en la Ruta 24, se encuentra atravesando un lento proceso de curación en su hogar. Con la tranquilidad de quien sabe que evitó una tragedia mayor, Rosales habló en exclusiva con La Posta Noticias y explicó que su regreso a las calles no será inmediato, ya que las secuelas del impacto requieren un seguimiento médico multidisciplinario.
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"Yo estoy todavía de reposo. Tengo que ver al cirujano plástico, al maxilofacial, al otorrino y un par de cosas más", relató el trabajador, haciendo hincapié en que su recuperación no tiene plazos de entrega. A pesar de la incertidumbre lógica de un proceso de salud de este tipo, Rosales se mostró conforme con la postura de la empresa Transportes La Perlita, donde se desempeña desde hace trece años. Según detalló, la compañía prioriza su bienestar físico y mental antes que su reincorporación: "esto es hasta que me recupere por completo. Acá nadie te da plazo... hasta que yo no esté 100% activo, operativo, no te largan a la calle".
Para Leonardo, la respuesta institucional ha sido un alivio en medio del trauma. "Hace 13 años que estoy en la empresa y, en ese sentido, la parte humana la tienen muy en cuenta ellos", afirmó con gratitud. La gravedad de la herida (un proyectil que se fragmentó en tres partes tras impactar en su pómulo) exige que el alta médica sea definitiva y sin fisuras: "hasta que yo no esté recuperado por completo, no tomaré servicio".
Cómo sucedió todo
El incidente que originó esta situación ocurrió el jueves 22 de enero alrededor de las 19:40 hs, cuando Rosales conducía el interno 704 del ramal 1 por la Ruta 24, a la altura de la estancia Santa Isabel, con sentido a General Rodríguez. En un sector crítico por la falta de iluminación y de señal telefónica, el chofer sintió un impacto que inicialmente confundió con un piedrazo. Sin embargo, se trataba de una bala que ingresó por su pómulo derecho.
A pesar de perder la estabilidad momentáneamente por el golpe, Rosales logró una maniobra casi heroica: contuvo la unidad y la frenó sobre la banquina, salvaguardando la integridad de todos los pasajeros a bordo. Debido a la falta de comunicación en la zona, la asistencia llegó recién cuando otro colectivo de la misma empresa pasó por el lugar y lo trasladó hacia el Hospital Sommer, donde le hicieron las primeras curaciones antes de derivarlo al Vicente López. Aunque la hipótesis principal de la investigación apunta a una "bala perdida" vinculada a cazadores furtivos de la zona, el hecho reavivó los fuertes reclamos por la inseguridad y el abandono de la infraestructura en la Ruta 24.


