Tras el fracaso de las negociaciones paritarias, el Ministerio de Capital Humano intervino para frenar la medida de fuerza de 24 horas dispuesta por el gremio de maquinistas. La resolución establece un período de tregua de 15 días en el que se deberá garantizar la normal prestación de los servicios ferroviarios
El conflicto ferroviario alcanzó un punto de tregua temporal luego de que el Gobierno Nacional dictara la conciliación obligatoria, desactivando el paro nacional que el sindicato La Fraternidad había programado para este jueves. La medida, emitida a través del Ministerio de Capital Humano, entró en vigencia a partir del primer minuto del 5 de febrero de 2026, amparándose en la Ley N.º 14.786. Esta normativa impone un plazo de 15 días en los cuales las empresas y el gremio deben retrotraer sus posturas al estado previo al conflicto, con el objetivo de evitar demoras y cancelaciones que afecten a los usuarios de las líneas operadas por empresas como Metrovías, Ferrovías y Belgrano Cargas.
A pesar de haber ratificado inicialmente la huelga, el líder de los maquinistas, Omar Maturano, ya había adelantado que el sindicato acataría la disposición gubernamental una vez que fuera notificada formalmente. El origen de la disputa radica en una brecha salarial que los trabajadores consideran insostenible: mientras que el Estado ofreció un incremento del 2% para diciembre, las cifras de inflación mensual alcanzaron el 2,8%. Según fuentes gremiales, los conductores arrastran una deuda salarial del 18% correspondiente al período entre marzo de 2025 y 2026, sumado a un retraso del 56% acumulado desde el inicio de la actual gestión administrativa.
Más allá de la discusión monetaria, el sindicato ha puesto el foco en la crisis de infraestructura que atraviesa el sector. Maturano señaló que la falta de inversión y el envejecimiento del material rodante imposibilitan cualquier mejora en la productividad laboral, denunciando que en la actualidad se operan trenes que datan de las décadas del 60 y 70, con sistemas de señales cuya tecnología se remonta a 1930. En este escenario de desinversión, el gremio se muestra escéptico ante una solución integral, aunque no descartan la posibilidad de firmar acuerdos parciales mes a mes para intentar mitigar la pérdida del poder adquisitivo.
Fuente: La Nación