Buscan en Gral Rodríguez y la región a dos caballos criollos robados a una familia lujanense
Una familia de Luján está viviendo una verdadera odisea que comenzó cuando le robaron dos caballos, un alazán y un picazo, pero la noticia es que quien se lo llevó –quedó registrado por cámaras de seguridad- estaba siguiendo las vías del ferrocarril Sarmiento y no pasa inadvertido por su vestimenta, además de que los equinos son muy particulares, por lo que empezaron una búsqueda incesante por este distrito y localidades vecinas
Todo empezó el 29 de enero, cuando la familia advirtió que le faltaban dos caballos, muy especiales para su sentimiento y por sus características: “pensábamos que por ahí se habían soltado, porque como el anca nevada es padrillo, a veces suele romper el bozal y dar vueltas por el campo”, describió Rita el comienzo de la nada agradable aventura. “Mi marido recorrió todo el campo, no vio a los dos caballos, pero cuando ve dónde los había atado, vio que estaban las sogas cortadas a cuchillo”, contó.
“Nosotros tenemos una rutina que los caballos duermen en nuestra casa, pero necesitan los caballos pastar y a media cuadra de donde vivimos el dueño del campo nos permite dejar atados los caballos a soga. Mi marido todos los días, tipo 8:30 de la mañana los deja, siempre se da una vuelta tipo al mediodía como para chequearlos que estén bien y después tipo 5:30 o seis de la tarde vuelven a la casa”, sostuvo Rita.
El camino del cuatrero
La familia presume que el cuatrero “se fue cortando campo, por una calle de atrás; cruzó la Ruta 6, donde hay un camino que sale a Mi Rincón; siguió hasta la Ruta 24, dobló y va como para el lado de las vías del ferrocarril”.
También les llamó la atención que, cuando hicieron las publicaciones en redes sociales sobre el robo, una persona dijo haber visto “pasar un caballo colorado con otro que le costaba, o sea como que iba tirándole para atrás, porque el caballo ni está acostumbrado a andar por esa zona ni por donde pasan camiones”.
El derrotero es mucho más largo, mezclando angustia y desesperación por no saber nada de los equinos: “mi marido llegó hasta Marcos Paz y los caballos no estaban”, aclaró la mujer. También hubo gente que los vio a la altura de Francisco Álvarez -todo por la vía del ferrocarril- y al parecer llegó hasta La Reja. No es todo: un chofer de Uber de la localidad de 20 de Junio, dijo que los vio por la Ruta 21 camino a Ciudad Evita.
Es decir, también costeando las vías del ferrocarril. El que hurtó los caballos los “pasea” a plena luz del día: vestido con una boina roja y un mandil rojo, ensilló, salió y “pasó por todas las cámaras”.
Cuando su marido y un conocido empezaron a seguir el recorrido que presumen tomó el delincuente, en el barrio que está justo antes de llegar a la ruta 6 (mano derecha, yendo para Rodríguez), los caballos estaban entre el límite de lo que pertenece a General Rodríguez y lo que es Luján, en una calle llamada del Sol.
Descripción de los equinos
El Colorado (alazán) es un caballo muy manso, el cual el hombre de la familia “suele prestarlo a los chicos del barrio”; el otro, el pintado (picazo) es un potro, muy joven, “estaba en doma, pero entero”, tiene un pelaje muy particular –anca nevada- y tiene un ojo zarco (celeste del lado derecho).
Señalaron que, al intentar hacer la denuncia, a un familiar cercano primero no le quisieron tomar la denuncia por temas de competencia; mientras que en otra sede policial lo tuvieron un tiempo largo contando detalles y después le dijeron que le mandarían “la denuncia por WhatsApp” porque “no había señal” en ese momento. Finalmente, la familia decidió denunciar directamente en Fiscalía.
Más datos
Después de intentar atravesar las barreras burocráticas en otra comisaría, los vecinos lujanenses pudieron dialogar con el comisario que está encargado de la jurisdicción Conurbano Norte, quien está en contacto permanente con la familia.
“Estamos todos mal, muy tristes, son caballos muy queridos, nacidos acá en mi casa. La estamos pasando mal; observamos que es terrible cómo están robando caballos” y con una “maldad sobrenatural”, citando el ejemplo de la yegua de salto que se llevaron de una escuela de equitación: “la robaron y después la mataron”.
En definitiva, lo real es que la gente –a través de redes sociales- fue la que brindó los datos más concretos y certeros, pero a la familia le “resulta extraño que los domos por ejemplo que están ahí en General Rodríguez, están prácticamente a la altura de la cara en las paradas de colectivos” no pudiendo creer “que no le hayan tomado la cara al tipo; nos dicen que no se distingue”.
El último dato que recopilaron es que los caballos eran tirados por el sujeto “a la altura de 20 de Junio, por autopista Presidente Perón, camino a Ezeiza”.