Vecina fue chocada por un secretario del gabinete en un móvil municipal
En la tarde de este viernes 20 de febrero ocurrió un accidente de tránsito, a metros del cruce Las Latas, sobre la Ruta 7, cerca de la estación de servicio, que involucró a un Honda HRV y a una camioneta Toyota Hilux blanca, perteneciente al municipio de General Rodríguez, presuntamente al área de Seguridad. Al volante de la Hilux circulaba, nada más y nada menos, que Nicolás Rappazzo.
Más allá de la circunstancia accidental o de posible imprudencia en la distancia del frenado, el violento choque dejó aturdida a una vecina del barrio Santa Brígida, Liliana Colman (41 años) quien por fortuna no tuvo heridas de gravedad aunque sí varias contusiones en la cara, torso y una pierna.

Sin embargo, esta cuestión no es la que llamó más la atención, al trascender los hechos en publicaciones de redes sociales, lo que captó más curiosidad fue que la camioneta que conducía el secretario carecía de chapa patente (el dominio trascendió más tarde en redes, es AE650IT) y VTV a la vista y, por si fuera poco, en las mismas fotos publicadas por colegas y políticos que pasaron por allí, se observaba que en los pies el funcionario llevaba un calzado muy poco apropiado para conducir: unas "chancletas". Desde ya que ese "detalle" no pasó desapercibido para muchos internautas que nos mensajearon durante la tarde de ayer.

Está claro que una distracción puede pasarle a cualquier persona o a un miembro del Poder Ejecutivo local, pero hay ciertas normas que deberían tener mayor apego por parte de funcionarios, y más aún, en uso de vehículos públicos, teniendo en cuenta además, que este secretario es quien ordena controles vehiculares. Sin embargo, la polémica que sucedió a estos hechos iniciales, lejos estuvo de centrarse en las irregularidades oficiales, o en la salud de la víctima.

Dimes, Diretes y Desastres: La seguidilla de posteos que transformó un choque en un reality show
La siguiente descripción bien podría ser relatada por "Molfino y Vidaña", ya que como decía su célebre frase, tras el accidente comenzó un entrevero de redes sociales que terminó en lo que todos suponemos: la hecatombe, la debacle total, una seguidilla de hechos bochornosos que involucró al secretario, la víctima, la camioneta, una bici, los 4 patrulleros, Luciano Larralde, los políticos Sergio Barbeito y Adrián "Chaca" Trevisani, (que pasaban por ahí), los comunicadores Raúl Nieto (por "meterete") y Gisela Devia, la radical Adelina Petraglia (¿?) y las "chancletas".
Durante varias horas el tema de debate en redes trasladó el conflicto de Rappazzo y las irregularidades a cruces, dimes y diretes entre Devia y Barbeito que se centraban solo en: si Rappazzo iba o no acompañado en el vehículo por la comunicadora, cuestión que había sugerido Barbeito en Facebook, mientras que Devia manifestó que le avisaron del hecho, se acercó en su bicicleta y fue seleccionada como testigo de los controles de alcoholemia que les practicaron a los involucrados del siniestro, agregando que la publicación de Barbeito era una "fake news".
Esta serie de consideraciones terminaron hasta en anuncio de denuncias civiles y juicios millonarios contra el dirigente (también ex funcionario municipal) y varios comentadores de redes que se metieron a opinar al respecto de la publicación de Barbeito, lo cual no hubiera sido parte de esta esquela si no fuera porque aparentemente el mismísimo secretario sería el iniciador de acciones por "calumnias e injurias" ante el mero supuesto o posible yerro de esta variante que a todas luces es intrascendente en el hecho que por alguna razón ha molestado severamente a Devia y Rappazzo, quizás más a raíz de comentarios desafortunados de internautas que de la significancia de que una comunicadora pudiera, o no, estar acompañando al funcionario de veraniego atuendo.
A Barbeito no lo ayuda que dejó hace tiempo su actividad de difusión política mediática por redes, dado que el secretario ya ha dejado claro en otras oportinidades que no comulga con la idea de iniciar causas contra periodistas, porque es atentar contra la libertad de expresión. Quizás lo vea más como un dirigente político que haya realizado su remarca escondiendo un objetivo ulterior, por ser uno de sus más profusos críticos.
¿Cómo sigue la historia?, quién sabe, pero los que se queden con la intriga "sintonicen" las redes sociales de las próximas horas de estos cautivantes relatos del surrealismo local, más dignos de una obra de Mel Brooks, que de una crónica de siniestros viales locales.

