Cómo es la nueva vida en Europa de los tres animales rescatados del zoológico de Luján
Tras años de encierro y abandono en el predio bonaerense, los osos pardos Gordo y Florencia y la tigresa Flora comenzaron su rehabilitación en santuarios de Bulgaria y los Países Bajos. Entre bosques, nieve y cuidados médicos especializados, los ejemplares experimentan por primera vez un entorno adaptado a sus necesidades naturales
El aire puro de las montañas búlgaras y la humedad del suelo europeo marcaron el inicio de una realidad impensada para los tres primeros animales rescatados del ex zoológico de Luján. Gordo y Florencia, dos osos pardos de 16 y 17 años, y Flora, una tigresa de Bengala de 10 años, dejaron atrás décadas de cemento y rejas para aterrizar el pasado 24 de febrero en sus hogares definitivos. El operativo, coordinado por la organización Four Paws y las autoridades argentinas, representa un hito en el bienestar animal del país.
El despertar de los osos en el bosque búlgaro
Para Florencia y Gordo, la llegada al Bear Sanctuary Belitsa, en Bulgaria, significó el fin de una soledad absoluta en celdas estrechas. Florencia habitaba un pequeño recinto de concreto con una piscina poco profunda, mientras que Gordo enfrentaba una situación aún más crítica: debido a una obesidad severa de 350 kilogramos, el oso no podía acceder a su área exterior por el temor de los cuidadores a que escapara debido a su gran tamaño.
Hoy, en un predio de doce hectáreas de paisaje natural, los osos han comenzado a caminar sobre el césped y la nieve por primera vez en su vida adulta. Las imágenes compartidas por la ONG muestran a los animales explorando con curiosidad, un comportamiento natural que les fue negado desde que eran cachorros. Según los expertos, ambos presentan problemas dentales severos por haber mordido los alambres de sus jaulas durante años, una secuela física que ya está siendo atendida por veterinarios locales.
La recuperación de Flora: un caminar sin dolor
El destino de la tigresa Flora fue el Felida Big Cat Sanctuary, en los Países Bajos, un centro especializado en la rehabilitación de grandes felinos traumatizados. Su estado antes del traslado era alarmante: sufría de uñas encarnadas profundas que le causaban un dolor punzante al caminar y un colmillo fracturado con alto riesgo de infección.
Tras una cirugía de urgencia realizada aún en Argentina para tratar sus patas, la mejoría de Flora fue inmediata. El doctor Amir Khalil, líder de la misión, destacó que tras la intervención la tigresa se relajó notablemente. Actualmente, Flora disfruta de plataformas elevadas y zonas de sombra en un entorno libre de contacto humano forzado. “Nuestros expertos en ambos santuarios ahora brindarán a cada animal el cuidado que necesita”, afirmó Luciana D’Abramo, directora de Programas de Four Paws, subrayando la importancia de los planes de rehabilitación personalizados.
Un cambio de paradigma
Esta reubicación no es solo un rescate individual, sino el inicio de una transformación estructural en Argentina. La misión de emergencia en Luján permitió evaluar a más de 60 grandes felinos que aún permanecen en el predio, cerrado desde 2020, y que esperan su turno para ser trasladados a santuarios internacionales.
El objetivo final, sellado en un acuerdo con el Gobierno argentino, busca poner fin a la tenencia privada y al comercio de estas especies. Por ahora, mientras Gordo, Florencia y Flora redescubren sus instintos en Europa, su historia sirve como un "golpe de esperanza" para el resto de los animales que aún aguardan una vida digna lejos del cautiverio.