La principal empresa láctea de Argentina, dueña de la emblemática marca La Serenísima, atraviesa un momento crítico definido por una inestabilidad financiera y un conflicto societario que mantiene en vilo al mercado agroindustrial.
En los últimos dos años, Mastellone Hnos. acumuló pérdidas cercanas a los 100.000 millones de pesos, de acuerdo a un informe del portal iProfesional.
Según los balances de la compañía, el ejercicio de 2024 cerró con un saldo negativo de 50.761 millones de pesos, mientras que en 2025 la cifra se situó en los 44.994 millones.
El principal factor, aseguran, no es la ineficiencia operativa -de hecho, la empresa mantiene un resultado operativo positivo y procesa 3,6 millones de litros diarios- sino su elevada deuda en moneda extranjera, explicó en el informe Andrés Sanguinetti. Es que el 90 % del pasivo financiero de la firma está nominado en dólares, lo que provoca que cada devaluación del peso incremente contablemente el valor de la deuda.
A esto se suma un mercado interno debilitado por el bajo poder adquisitivo, que obliga a los consumidores a migrar de productos premium a básicos, con menores márgenes de ganancia.
El paquete accionario, en conflicto
En paralelo a la crisis financiera, se libra una batalla estratégica por el control de la compañía. El Grupo Arcor y la multinacional Danone, que ya poseen el 48,68 % de las acciones, intentaron ejercer su opción de compra para tomar el control total. Sin embargo, la propuesta fue rechazada a mediados de 2025 por los accionistas fundadores (la familia Mastellone y el fondo Dallpoint), quienes retienen el 51,32 % del capital.
Desde el distrito, en tanto, calificaron la iniciativa como una "oferta hostil", argumentando que el precio ofrecido no respeta los términos técnicos acordados en el contrato original de 2015. Esta resistencia ha frenado el proyecto de crear "La Serenísima Unida", una estructura que busca integrar la logística de Arcor, el conocimiento en frescos de Danone y la capacidad de procesamiento de Mastellone para potenciar las exportaciones.
Incertidumbre en el sector
La disputa ha entrado en una fase legal y de arbitraje que genera preocupación entre los inversores y los productores lácteos. Para los analistas, esta situación es un ejemplo de "inversión atrapada", donde grandes corporaciones encuentran barreras legales para consolidar sus activos en el país.
Mientras el conflicto no se resuelva, las inversiones en tecnología de secado y valor agregado para el salto exportador definitivo permanecen estancadas, afectando la previsibilidad de toda la cuenca lechera central.
Fuente: iProfesional