Seguridad 13 MAR 2026

Todo viene bien para robar: "probó" el picaporte de una conocida farmacia, se lo llevó y quedó grabado

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En un hecho que insólitamente mezcla la audacia con el oportunismo, un delincuente sustrajo este jueves por la madrugada la manija de bronce de la Farmacia Anastasi, ubicada en el corazón de la ciudad. El robo, registrado por las cámaras de seguridad a pocos metros de la Municipalidad y la Comisaría 1º, pone de manifiesto la vulnerabilidad de la zona céntrica ante cualquier tipo de sustracción

En la madrugada de este jueves, aproximadamente a las 4:30 de la mañana, el centro de la ciudad fue escenario de un robo que, por su objeto, parece rozar lo absurdo, pero que refleja una realidad preocupante: para la delincuencia actual, nada es insignificante. Un hombre que caminaba por la intersección de las calles Juan XXIII y 2 de Abril se detuvo frente a la Farmacia Anastasi, observó el entorno y, tras "probar" la resistencia del picaporte de la entrada, logró arrancarlo para luego guardarlo en una bolsa y retirarse con total parsimonia. 

Lo que para el ladrón representa unos pocos pesos por el valor del metal, para el comercio significa el fin de una pieza que los acompañó casi dos décadas. "A mí es la primera vez que me pasa, tenía 18 años la manija sin inconvenientes", relató con una mezcla de indignación e ironía Florencia Ubellart, dueña del establecimiento, en diálogo con La Posta Noticias. El hecho ocurrió en una ubicación que, en teoría, debería ser de las más seguras, al encontrarse a tan solo una cuadra del edificio municipal y de la comisaría local.

La facilidad con la que se perpetró el hurto, captado nítidamente por las cámaras de seguridad del local, ha generado un fuerte malestar en la propietaria, quien no dudó en señalar la falta de control en el área. "Para sumar un poco a la zona liberada de Rodríguez, mientras el gobernador viene a sacarse fotitos", expresó Ubellart, vinculando el episodio con una problemática de seguridad más amplia que afecta a los vecinos.

Para la dueña, el móvil es claro y responde a la creciente modalidad de robo de metales para su reventa: "para mí era solo llevarse el picaporte por el bronce, o al menos agradecer que fue solo eso". El delincuente, que según los registros fílmicos ya circulaba con una bolsa (presumiblemente con otros objetos sustraídos a vecinos de la zona), actuó con la tranquilidad de quien sabe que no hay patrullaje que lo interrumpa.

Este pequeño pero simbólico robo deja en evidencia que, en pleno centro, ya no se trata solo de grandes botines; hoy, hasta un picaporte de 18 años de antigüedad es suficiente motivo para que un delincuente actúe en una zona que los comerciantes ya perciben como abandonada a su suerte.