Parte de una calle electrificada, irregularidad, una perrita fallecida y una tragedia que pudo ser mayúscula
Una serie de hechos separados (una reparación desprolija, una persona presuntamente “colgada” de la luz, la tormenta y nula prevención) se conjugaron para un hecho que terminó en drama, pero que pudo haber sido una fatalidad con todas las letras. Con gran dolor y conmoción, un vecino del barrio La Armonía se llevó la ingrata sorpresa de que su perrita había fallecido por una descarga eléctrica, debido a que parte de la calle estaba electrificada.
Según la denuncia presentada ante la UFI 10, por José, técnicos de una empresa de TV de pago dejaron cables tirados en el suelo en la calle Carlos Gardel. Una vez pasado el temporal de la semana que pasó, ese material tenía electricidad (serían 380 voltios), lo que electrificó tanto los palos de luz como un sector de la arteria que tiene piedras en el piso.
Una noticia dolorosa
El miércoles 8 de abril, cerca de las 18.20, el vecino escuchó un diálogo metros afuera de su vivienda entre vecinos, Defensa Civil, que precintó la calle para cerrarla, y también efectivos de la Policía.
Al salir, se topó con una dura noticia: su perrita mestiza color café —llamada Bella, de 4 años—, que nunca salía de su casa (“por eso los vecinos no se dieron cuenta de quién era”), se escapó en un determinado momento. Esto ocurrió debido a que el temporal de viento derribó un portón interno. Al salir corriendo, el animalito pisó la zona electrificada y falleció en el acto.
Agregó José que “de Defensa Civil me prohibieron salir a la calle porque la parte donde estaba la perra estaba toda electrificada”. Más de una hora después llegaron operarios de Edenor –serían las 19:40–, donde los empleados le explicaron que la situación se habría originado porque otro lugareño “estaba enganchado con unos ganchos de acero de los cables de luz”, lo que, sumado a que un extremo de los cables todavía conectados de la empresa por cable, más la lluvia, más la conducción de las piedras mojadas, configuraron el trágico desenlace.
Pudo ser una tragedia sin precedentes.
Dijo José que “habían dejado tirada una entrada de TV por cable; esto fue previo a la tormenta, aproximadamente hace 10 días”. La zona del barrio La Armonía donde sucedió todo es en la calle Carlos Gardel, a pocas de La Serenísima, yendo hacia Moreno por colectora.
“Estaba todo electrificado. Cualquiera que hubiera caminado por la calle y hubiera recibido una descarga eléctrica” con consecuencias “inimaginables”, sostuvo con profundo pesar el vecino rodriguense.
“Hace 36 años que vivo acá y jamás arreglaron las calles. Resulta que al estar las calles con las piedras, agarró la electricidad”, se lamentó en medio del dolor y la indignación.
“Los vecinos que fueron testigos me dijeron que la perrita se había ‘pegado’ con la corriente. Era una integrante más de la familia; le dábamos todos los cuidados, las vacunas…”, explicó angustiado.
El reclamo ante la falta de respuestas
Un día después de lo sucedido y tras un derrotero por diferentes estamentos (policiales, municipales, compañía prestataria) donde no obtuvo respuestas, el vecino se dirigió a la Fiscalía N.º 10 del Departamento Judicial de Moreno- Gral. Rodríguez, donde relató lo sucedido.
José dijo que acudió a hacer la denuncia primero “a la Policía, a la Municipalidad, a Servicios Públicos y no tuve ninguna solución”. La respuesta era siempre la misma: “No podemos hacer nada”, indicó con profundo malestar.
“Así que fui directamente a la Fiscalía N.º 10 del Departamento Judicial de Moreno- Gral. Rodríguez, donde tuve una atención rápida, eficaz”, destacó.
Más datos, más indignación
El hombre explicó asimismo que, cuando fue a denunciar lo que pasó en la empresa prestataria del servicio de electricidad, “me dijeron que me quedara tranquilo porque habían solucionado el problema y habían quitado el enganche”. Pero al parecer el remedio duró poco, ya que aparentemente se volvieron a “colgar” de la luz. Los de Edenor todavía no aparecieron. Tampoco se preocuparon”.
“Tengo miedo de que los cables estén con electricidad y que se electrocute una persona”, destacó con conciencia social pese al dolor sufrido.
“Era un lago la calle, siempre fue así, a media cuadra del Acceso Oeste. No puedo creer que nunca se haya hecho nada”, dijo el vecino del barrio que lleva por nombre La Armonía, pero que por ahora está lejos de encontrarla, ya que no encuentran soluciones: “Estamos abandonados”, concluyó.