Seguridad 19 ABR 2026

La impotencia de un vecino por el robo de su bicicleta y la "burocracia para hacer la denuncia policial"

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Un hombre del barrio Los Viveros sufrió el robo de su bicicleta, que tenía hace muchos años y que utilizaba para ir a su trabajo, ubicado en el casco céntrico del distrito; hasta allí otro hecho de inseguridad en el distrito pero que derivó en un derrotero por lugares y además, en principio, la negativa a recibirle la denuncia ya que, según comentó el vecino, pareciera que hay casos más importantes que otros y el lacónico “vuelva mañana”.

En el diálogo con La Posta! Noticias, Pedro –quien vive en el barrio ubicado detrás de La Serenísima- detalló la frustrante experiencia tras sufrir el robo de su bicicleta en el centro de General Rodríguez. En su testimonio, destacó que múltiples agentes y patrullas ignoraron sus pedidos de ayuda inmediata instantes después del hecho delictivo.

Tras describir los obstáculos burocráticos que enfrentó en la comisaría, donde tardaron días en procesar una denuncia que finalmente contenía errores. Además, criticó “la falta de protección real y la oscuridad en la zona” y la impotencia de no obtener soluciones a pesar de la presencia de cámaras y de diversas fuerzas policiales en el perímetro.

La denuncia policial

De acuerdo a lo que se indica en la denuncia policial, realizada en la comisaría 1ª por la víctima (32 años), el lunes 6 de abril, a las 09:00 horas, dejó atada su bici en Avenida San Martín al 200 entre 2 de Abril y Sarmiento. Al volver, siendo las 20:00 horas, constató que le habían sustraído su bicicleta Olmo Alterra, rodado 26 de color azul y blanco; lo más indignante es que diez minutos antes la bicicleta estaba en el lugar…

La descripción de la bicicleta

Pedro explicó a este medio que en la denuncia le pusieron mal la fecha de nacimiento, y que en la descripción solamente pusieron el color de la bici, pero no lo que él detalló exclusivamente: “yo les dije que era blanca con azul, manubrio blanco; la fui modificando primero cambiándole las llantas originales por unas de doble pared de aluminio de MTB (Mountain Bike), con portaequipajes de aluminio, lo único que quedó de fábrica era el guardabarros de plástico negro. Y tanto la marca como el modelo estaban escritos con letras blancas sobre el azul. También le puse frenos a pastilla, como venían antes, para poder arreglarlos fácilmente incluso los días de lluvia, porque con el otro sistema había que purgarlos y en ciertas condiciones no se podía”.

El hecho de enfrentar la burocracia

Relató el vecino, quien se mudó a General Rodríguez en época de pandemia, que él dejaba la bicicleta “como todos los días, desde hace 4 años, atada en un árbol donde yo la tenía siempre a la vista. Al cerrar el local y bajar la persiana, aprovecharon ese momento para llevársela. Salimos y ya no estaba. Estaba todo calculado ya que pasó en menos de 2 minutos”.

“Me dirigí hacia la esquina de la estación, le hice señas a un móvil municipal el cual me ignoró y siguió de largo... Termino llamando al 911”, describió.

Luego, dijo, “voy a la esquina de Intendente Whelan y Pellegrini, donde había 3 personas uniformadas con la vestimenta beige. A esos policías les informo lo que me pasó y me dijeron que me dirija a la comisaría, en vez de usar el intercomunicador que tienen para avisar lo sucedido, todo esto mientras estaban con sus celulares…”.

“Voy a la comisaría y me dicen que no pueden tomarme la denuncia porque están con otro caso importante, las personas que estaban antes que yo me dijeron que estaban hace 40 minutos esperando, pero nadie los atendió. Espero un rato largo y me voy. Vuelvo al otro día a la comisaría y me responden lo mismo...”, prosiguió.

Finalmente, tras un nuevo llamado al 911 donde le vuelven a decir que haga la denuncia, vuelvo el viernes (cuatro días después del hecho) y después de 2 horas, logro hacer la denuncia”, aunque previamente un personal femenino le preguntó muchos detalles del caso en vano, pues Pedro pensó que le iba esa persona a tomar el testimonio, pero no… recién después sí lo hizo pero otro oficial.

“Había otra vez mucha gente esperando y les daban prioridad a otros casos como el robo de una moto a una empresa de seguridad. Aducen que por ser de menor importancia y que pasó hace muchos días, tenía que esperar al igual que otras personas por robos particulares como un motor de compresor de una casa”, aclaró.

“La ilusión de seguridad”

En tanto, el vecino sostuvo que “en la Avenida San Martín no hay presencia policial, faltan luces; hace un tiempo había venido el Intendente con su comitiva y le habíamos dicho la inquietud de que, si bien estábamos en el centro, donde estamos hay muy pocos locales en los cuales cuando es de noche, tipo 6, 7, queda muy oscura la zona y estamos a merced de los delincuentes; él nos dijo que haría algo, cosa que nunca hizo... sólo cortaron unas ramas de un árbol. El hecho es que es a la vuelta de la Municipalidad y de la comisaría... muchos efectivos policiales de esos marrones, pero no hacen nada”.

“Me da bronca el accionar porque desde la Municipalidad quieren mostrar que al menos el centro es seguro, cuando claramente no lo es. Poner mucha gente en la calle y que no sabe cómo actuar ante un problema o no estar capacitado es lo mismo que nada”, indicó el vecino, que muchas veces debió utilizar su bicicleta en barrios considerados “calientes” como Alsina, Villa Zabaleta y Retiro, donde jamás le sucedió nada…

Asimismo, consideró que hay “mucha propaganda de que hay seguridad y si bien hay tres fuerzas diferentes en el centro, es decir, a la vuelta de la Municipalidad, a dos cuadras de la comisaría, no se pudo hacer nada…”.

“Es una bicicleta standard, ya tiene su tiempo y desgaste, pero tiene un valor afectivo muy importante para mí”, concluyó Pedro, todavía con bronca por el “paseo” que vivió, pero no precisamente en un medio de transporte.