Varios vecinos de la calle Rivadavia, entre Melo y Av. Perón del lado sur del centro, sufrieron el robo masivo de conexiones de cobre en sus medidores de gas durante la madrugada del martes. El hecho dejó a cinco familias sin suministro en una época de bajas temperaturas y genera alerta por el peligro de explosiones ante posibles fugas
Este martes, los residentes de la calle Rivadavia, entre Estanislao Melo y Avenida Juan Domingo Perón, en el lado sur del casco urbano, se despertaron con una noticia alarmante: el suministro de gas había sido interrumpido tras un raid delictivo que afectó a casi toda la cuadra. Los delincuentes, aprovechando la oscuridad de la madrugada, sustrajeron los caños de cobre de los gabinetes de gas, una modalidad delictiva que crece impulsada por el alto valor de este metal en el mercado informal.
Guillermo, uno de los vecinos damnificados, relató a La Posta Noticias la frustración que se vive en el barrio. "Robaron los caños de cobre de la casilla de gas. Luego volvieron de vuelta. Más o menos cinco casas por mi cuadra, y después siguieron para otro lado", explicó el vecino, quien detalló que el hecho ocurrió aproximadamente entre las 1:30 y las 4 de la mañana.
A pesar de contar con sistemas de vigilancia, la astucia de los malvivientes o los ángulos de visión dificultaron su identificación. "Yo estuve viendo las cámaras, pero no captaba el momento. Yo me estuve fijando y no vi nada raro, ni a nadie que haya captado la cámara", lamentó Guillermo, señalando además que el robo afectó a varios miembros de su familia que viven en viviendas linderas.
No es la primera vez que la zona es blanco de este tipo de ilícitos, aunque la escala de este último ataque ha sorprendido a la comunidad. "Ya había pasado una sola vez el año pasado, pero en una o dos casas. Ahora ya son cinco en la misma cuadra", comentó el vecino mientras mostraba las fotos de su gabinete vacío.
Esta problemática no solo representa un perjuicio económico y la pérdida de un servicio esencial, sino que conlleva un grave peligro de explosión debido a las fugas que se generan al arrancar las conexiones. La situación se vuelve aún más crítica debido a la época del año, con la llegada del invierno y las bajas temperaturas, lo que deja a las familias en una situación de extrema vulnerabilidad.

