La referente social Rosana Chávez brindó un testimonio desgarrador sobre la realidad sanitaria y social que atraviesa el distrito, particularmente en el barrio Altos del Oeste. En una entrevista imperdible durante la decimotercera emisión del programa Desalinea2, habló sobre los recortes que realizaron desde el Estado y qué medicación falta.
La enfermera y vecina solidaria, autodefinida como una "trabajadora social sin título, pero con tierra en mis zapatillas", Chávez expuso las carencias de un sistema que, según sus palabras, se encuentra en un estado crítico.
La entrevista completa
Rosana fue entrevistada durante el streaming que se emite por La Posta TV y FM Viva, en un programa conducido por Paulo Ciruzzi y Agustín Ciri.
Un sistema "enfermo" y sin insumos básicos
Durante la entrevista, Chávez relató su reciente participación en una charla en el Honorable Concejo Deliberante (HCD), donde confrontó a las autoridades locales sobre la falta de respuestas en las guardias y salitas. La situación de los insumos es, quizás, el punto más alarmante de su denuncia.
“Hay una baja de medicación y una baja de programas, hay que decirlo. Rodríguez no tiene colectivos adaptados… yo también soy paciente. Yo banco al ‘hospi’ -Vicente López y Planes-, pero no hay recursos, no dan los números”, explicó.
"Hoy en día no tengo insulinas para darle a la gente, no tengo Losartán para los abuelos hipertensos, no tengo medicación", afirmó con dureza, señalando que la falta de recursos atraviesa todas las áreas, desde Pediatría hasta Oncología. Para ella, la crisis no es nueva, pero se ha agravado: "hace 13 años hicimos una marcha... hoy lo veo igual o peor".
Agregó que el abuelo “viene a buscar su medicamento, pero también su comida, porque tampoco llega para comer. Jamás me imaginé que los abuelos vivan lo que están viviendo”.
“Antes tampoco estaba todo bien. No hay más ciego que el que no quiera ver… si seguimos sembrando odio, pasa esto. Yo no le voy a devolver mal al Intendente o a una persona que sea de Milei”.
El impacto de los recortes
La desarticulación de programas nacionales como el Remediar, ProEPI (para epilepsia) y el Prodiaba (Programa de Prevención, Diagnóstico y Tratamiento del Paciente Diabético) dejó, según se explicó durante el programa, a los Centros de Atención Primaria de Salud (CAPS) desabastecidos. “Los programas son a nivel nacional, hay otros de Provincia y del Municipio”, indicando que “hay un déficit, faltan cosas porque se ponen en otro lado”, aclarando que, si faltan gasas, por ejemplo, “es responsabilidad del Municipio”.
Respecto a la falta de métodos anticonceptivos, fue categórica: "el incremento de jóvenes con salud sexual, con VIH y con sífilis es mucho más grande por esta situación", refiriéndose a la escasez de profilaxis en las salitas como en la que ella trabaja: “tenemos, pero muy poquito”, aclaró.
Quien también coordina el Merendero Brotes de Esperanza, lamentó la situación de la Tercera Edad: "es algo triste, algo desgarrador lo que están viviendo los abuelos", quienes a menudo deben elegir entre comprar remedios o comer.
La inseguridad: "27 robos en 3 años"
Rosana Chávez no solo habló de medicina, sino también de la vulnerabilidad de las instituciones en los barrios periféricos. Denunció que el puesto sanitario donde colabora (el CAPS N° 5 del barrio Güemes) fue blanco constante de la delincuencia, lo que afecta directamente la calidad de atención.
"Llevamos 3 años y 27 robos. Estoy casi sin estufa porque nos robaron todo", relató, aunque reconoció que la reciente apertura de un destacamento en el barrio trajo algo de alivio frente a los "caminantes nocturnos" que asolaban la zona y que “los veíamos todo el tiempo”. Dijo que es “un barrio picante” y que todo empeora “con la droga”. Agradeció la atención municipal a algunos de estos episodios desde el área de Seguridad, lo cual mejoró algo el problema últimamente, pero desde ya se mostó preocupada en general.
Rosana como paciente y empleada municipal, disgustada con no poder elegir salir de IOMA
Por otra parte, dijo hacer sacado “250 mil créditos para comprarme medicación, pero lo pude hacer. Me atraviesa más la situación de un abuelo, de un niño, de una madre que no lo puede hacer, de una persona vulnerable porque yo también lo estuve”, sostuvo y dijo que “está muy difícil la situación con las obras sociales” y que se ven problemas “no solo en General Rodríguez sino en el país”.
También habló de la difícil situación en IOMA, en general y un poco en particular (que admite que "como no la dejan elegir otra obra social", termina gastando completamente su sueldo municipal en remedios que no le cubre IOMA). Esto lo trataron los concejales varias veces y el oficialismo rechazó dos veces abrirlo a la elección individual de cada aportante.
Tras fustigar al Jefe de Estado, indicó que “al hospital de General Rodríguez no le explotó una bomba, es mucha gente que lo dejó decaer, lo deterioró y por eso está en las condiciones que está”. Y enfatizó que “la salud pública está en peligro”.
Acerca de la "militancia por sueldo"
Hacia el final de la nota, Chávez lanzó una ácida crítica a la gestión política y a la falta de “compromiso genuino” de algunos funcionarios. Cuestionó la disparidad salarial entre los médicos y los concejales, señalando que estos últimos sesionan pocas veces al mes mientras los profesionales de salud están en la primera línea.
"Basta de odio y que no solo se trabaje en una militancia porque te pagan un sueldo; soy una militante social, a mí nadie me paga para hacer esto", sentenció Rosana, quien actualmente sostiene una olla popular para 75 familias y lidera la campaña solidaria Voy con Vos para ayudar a escuelas en Misiones.
“Pensé que con la pandemia todo iba a mejorar, pero también este desgraciado (por Javier Milei) está como presidente de los argentinos porque no hay mea culpa” y luego se refirió a las internas del PJ, siendo Peronista, asegurando que por ejemplo, ella conoce desde hace años el trabajo de la ahora candidata María Giménez, refiriéndose a que la tratan de "foránea", cuando no lo es, porque la ha asistido en otras oportunidades y ella recibe de todos los que se comprometen, como por ejemplo agradeció al sindicato de Camioneros.
“Da mucho pudor tener que pedir. Hoy lo que le pasa a la Argentina es muy doloroso”, resumió y aclaró: “¿Cómo no voy a luchar por la salud pública, por el Hospital, por la Salita?”
Su mensaje final fue una invitación a la unidad y al respeto: "aguantemos, resistamos, pero generando amor. La gente tiene hambre, viene a buscar comida, yo no miro a quién se lo voy a dar. Basta de odio”, concluyó.
Y si quedaba un mensaje, afirmó que su relación con el Municipio es solo con el intendente y el secretario de Salud Gustavo Tummino, ya que está bastante disgustada con otros funcionarios que han dejado de atender el teléfono a las necesidades de la gente.