Seguridad Sociedad 17 JUN 2026

“Si lo liberan va a pasar una desgracia”: la advertencia de una mujer por su hijo con graves problemas de salud mental

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Griselda es madre de Daniel Rivero, de 43 años, quien desde los 13 sufre problemas de salud mental a raíz de consumo problemático. Junto a su hija -y por ende hermana de Daniel, Rocío, se presentaron ante la Justicia para pedir que no lo liberen y reclamar una intervención urgente del Estado.

La historia de Daniel Rivero volvió a exponer un drama familiar que, según denuncian sus allegados, lleva décadas sin encontrar una respuesta definitiva. Tras una serie de contravenciones, episodios de violencia y conflictos vinculados a un complejo cuadro de salud mental y adicciones, su familia se presentó en la Fiscalía para pedir que no sea liberado y que se avance con una internación adecuada.

Griselda, madre de Daniel, y Rocío, su hermana, dialogaron con Desalinea2 (La Posta TV y FM Viva) y expresaron su temor ante la posibilidad de que el hombre de 43 años recupere la libertad en las próximas semanas.

“Estamos con este tema de adicciones hace 30 años. Él se ha internado en granjas, ha hecho algunas cosas, pero nunca cumplió con lo que tenía que hacer. Tiene problemas psiquiátricos”, relató su madre.

Según explicó, la situación se agravó progresivamente hasta llevarlo a una condición de extrema vulnerabilidad. “Ya está como un indigente. No tiene una casa, no puede mantenerse, no puede mantener un trabajo”, afirmó.

La familia sostiene que Rivero padece esquizofrenia vinculada a décadas de consumo problemático iniciado cuando tenía apenas 13 años. Además, aseguran que existe un historial de episodios violentos, denuncias y restricciones perimetrales que involucran tanto a familiares como a exparejas.

Dale play al video y mirá el informe y la entrevista completos:

Un conflicto que lleva meses de exposición pública

El caso ya había tomado estado público en febrero, cuando familiares solicitaron una intervención urgente de organismos de salud y desarrollo social al advertir que Rivero se encontraba en situación de calle, con consumo problemático y un complejo cuadro psiquiátrico. En aquella oportunidad denunciaron la falta de dispositivos adecuados para su tratamiento y reclamaron una internación involuntaria.

La situación volvió a cobrar notoriedad a fines de mayo, cuando fue identificado como el hombre que apareció en cámaras de seguridad descargando su furia contra la cartelería y la vidriera de un comercio céntrico. En ese momento, sus familiares ya habían advertido públicamente que el problema de fondo era sanitario y no meramente policial.

Días después, nuevas denuncias por hechos de violencia contra sus propios familiares reavivaron el pedido de intervención urgente. La familia aseguró entonces que ya no sabía “qué hacer ni a quién acudir” y expresó temor a que ocurriera un episodio aún más grave.

“Es peligroso para él y para terceros”

Durante la entrevista, Griselda sostuvo que Rivero continúa incumpliendo medidas judiciales y que incluso recientemente intentó ingresar a su vivienda pese a una restricción perimetral vigente.

“Tiene un tapial. El fin de semana vino una noche, quiso entrar a la casa pese a que tiene una perimetral. Él igual pasa hasta el fondo y se mete en un galponcito”, relató.

“Sigue con la violencia. Es peligroso para él y para terceros”, agregó.

La mujer aseguró que la principal dificultad es que su hijo rechaza cualquier alternativa de tratamiento. “No se quiere internar, siempre pone un pero”, señaló.

También recordó que una expareja convivió con él durante dos décadas y atravesó numerosos episodios conflictivos. “No saben todas las denuncias y perimetrales que tenía mi exnuera, que estuvo 20 años con él”, afirmó.

El temor ante una posible liberación

Según explicaron las familiares, Rivero permanece actualmente alojado en la Comisaría Primera, pero existe la posibilidad de que recupere la libertad próximamente.

“Dentro de 15 días lo liberarían”, advirtió Griselda.

La situación genera una paradoja para la propia madre: “No lo puedo ir a buscar porque tengo una perimetral. No me puedo acercar ni a cinco cuadras”.

Además, sostuvo que el problema también impactó durante años en el entorno familiar más cercano, incluyendo a sus hijos.

“Tiene dos hijos, uno de ellos es menor de edad”, señaló. Y agregó: “Pienso que fue agresivo con sus hijos. Al chiquito, que consume insulina, muchas veces no se la quería dar”.

Críticas al Estado

Las familiares también cuestionaron la falta de respuestas institucionales frente a una situación que aseguran viene siendo advertida desde hace años.

“Desde el Municipio no nos dijeron nada ni actuaron. No hay soluciones, nadie se hace cargo. El Intendente no te habla pero tiene a gente. Todos se lavan las manos”, sostuvo Griselda.

“Vamos a enfrentarnos a lo que sea porque no se puede vivir así. Estoy todos los días esperando el llamado para que me diga si pasó tal o cual cosa”, agregó.

La mujer también recordó que muchos allegados de su hijo fallecieron producto de situaciones vinculadas al consumo problemático. “Tenemos vecinos y mucha gente, amigos de Daniel, que ya están todos muertos. Daniel está vivo porque tiene la mano de Dios sobre él. Siempre me ha dicho que se iba a ahorcar en la casa”.

Mientras aguardan definiciones judiciales, la familia insiste en un mismo reclamo que viene repitiendo desde hace meses: una intervención integral que contemple tanto la salud mental como las adicciones, antes de que ocurra una tragedia.