Luces prendidas de día y "boca de lobo" de noche: la paradójica situación que advierte un vecino en el "Poli"
El Polideportivo Municipal Juan Ávila de General Rodríguez presenta problemas que pueden ser abordados desde diversas aristas: desde casos reñidos con la moral, depravados, casos de abuso hasta vecinos que denuncian un estado de abandono “y una desidia que viene ya desde hace años”, con escombros en el suelo, hojas sin recoger y luces prendidas en pleno día, generando un gasto que deben afrontar los contribuyentes con sus impuestos.
Un vecino que recorre el lugar desde hace años y que realiza caminatas por la zona, días atrás envió diferentes fotografías asombrándose –para mal- con todas las fallas que fue detectando, pero al mismo tiempo aclaró que “hace rato” que el lugar presenta problemas que nadie afronta ni intenta solucionar.
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Hojas, luces y más
En diálogo con este medio, Oscar explicó que “antes hacía caminatas todos los días, después dejé de hacerlo habitualmente por una circunstancia. Hoy lo ví y no lo podía creer: esto está así desde hace tres o cuatro años”, aclarando que no hace falta observar demasiado para advertir que hay “verdaderas montañas de hojas”, preguntándose qué sucede con la Municipalidad que no toma cartas en el asunto.
“No puede ser que no haya nadie de los empleados que barra, que junte todo con una sopladora y una aspiradora”, se preguntó.
Hay más: denunció que los focos del alumbrado público están fijos, es decir constantemente encendidos, provocando un gasto innecesario y que se quemen justo cuando son realmente necesarias. “Una célula fotoeléctrica cuesta entre 13 y 20 mil pesos, según la calidad y el modelo, debería ser una grande que tire varias. Están todo el día prendidas, del caminador de afuera -lo que es el Salón de Usos Múltiples- todo prendido, un desastre”.
En el caminador, en el Poli, están todas las luces prendidas: “después se queman y se vuelve oscuro a la noche, todo al revés…”, señaló con sentido común.
Cascotes de gran tamaño
Asimismo, Oscar aclaró que por el lugar se ven tirados “unos cascotes gigantes, eso es escombro de una demolición, lo tiraron como venía, ni le pasaron una máquina ni nada”.
A la hora de volver a hablar de las luces, máxime cuando en los últimos días se vivieron dos episodios graves, indicó que “no debe ser un gasto extraordinario que tengan que hacer, como traer un cable maestro desde el Hospital Sommer –ironizó-. Es tan simple como colocar foto-células, no la común de una casa, es una vergüenza ver cómo está el Polideportivo…”.
Oscar contó que hace un tiempo no muy lejano “compraba y llevaba unas bolsas grandes y las ponía todas las mañanas; después ya no fui más a hacerlo, pero yo las ponía en la vereda porque no había bolsas. Pero ahora no hay nada para tirar, no hay un tacho, nada”, agregando que mucha gente tira las cosas al suelo y citó otro ejemplo: “dan dos o tres vueltas con una botellita en la mano, después se cansa y la arrojan en cualquier lado. ¿Cómo le explica a un chico que tiene que agarrar la botellita y llevársela a su casa? Lamentablemente es así”.
Claroscuros y peligros
Y recordó que semanas atrás “nos dijeron que habían puesto unos cuidadores y policías con perros (NdR: en referencia a la División K9) que iban a cuidar la zona y otros que recorrerían el monte vestidos de guardaparques.
Yo nunca los vi. ¿Cómo no va a pasar algo si de noche está oscuro y de día hay luces? El Polideportivo hace varios años que está en estado de abandono”.
“No se juntan las ramas, no cortan el pasto, es un abandono total; parece Kosovo (por el país europeo que vivió una cruenta guerra y quedó devastado a fines de siglo pasado). Es todo vergonzoso”, concluyó.