El recuerdo de una joven artista, rodriguense por elección, que dejó un inmenso legado
Este 25 de junio marcó una fecha de profunda emoción para María Eugenia Fernández Rousse, una de las Trillizas de Oro, al cumplirse ocho años del fallecimiento de su hija mayor, Geñi. La joven, quien fuera una activa vecina y artista de General Rodríguez, falleció en 2018 a los 34 años tras luchar contra el cáncer de mama.
Eugenia Laprida o simplemente Geñi, dejó una huella significativa en la comunidad de General Rodríguez, donde desarrolló gran parte de su vida adulta y profesional. Como pintora y profesora de artes plásticas, eligió este distrito para establecer su taller propio. Allí no solo canalizaba su creatividad, sino que también ejercía la docencia, compartiendo su pasión por el arte con otros vecinos.
Fue también en General Rodríguez donde Geñi construyó su vida familiar junto a su esposo, el arquitecto César Bustos. En este entorno crecieron sus dos hijos.
"Te extraño cada día más. Nos dejaste a Cesitar y a Cala, que son el fiel reflejo tuyo", expresó la integrante de las Trillizas de Oro en referencia a sus nietos durante el emotivo posteo.
El tributo de su madre
A través de las redes sociales oficiales de las Trillizas de Oro, María Eugenia compartió un mensaje cargado de sentimiento para recordar a su hija en este nuevo aniversario. "Ocho años ya pasaron... Te extraño cada día más", expresó la artista junto a una fotografía de ambas sonriendo.
En su mensaje, la cantante destacó el vacío que dejó la partida de Geñi, pero también la fuerza que encuentra en sus nietos para seguir adelante. El posteo cerró con un pedido íntimo y movilizador: "Seguí cuidándonos y ayudándome a seguir".
Su lucha y el recuerdo permanente
La vida de Geñi en el distrito se vio alterada hace más de una década cuando recibió el diagnóstico. Durante más de dos años, enfrentó diversos tratamientos que incluyeron cirugías y sesiones de quimioterapia, manteniendo su entereza hasta sus últimos días, los cuales pasó internada en el Hospital Alemán de la Ciudad de Buenos Aires.
Hoy, a ocho años de aquel 2018, su familia y quienes supieron tratarla y conocerla mantienen viva su memoria, no solo como la hija de una de las famosas Trillizas, sino como la artista y madre que eligió General Rodríguez para plantar sus raíces y desarrollar su talento.