"Mi nena se tiró a la cama y se puso a llorar": el crudo testimonio de una madre por presunto abuso sexual infantil
Paola, vecina del barrio La Campanilla, relató en una extensa entrevista por "Desalinea2" el calvario que viven sus dos hijas menores de edad tras denunciar a un allegado a la familia. El acusado, recuperó la libertad recientemente, lo que generó una ola de indignación y miedo en la comunidad.
En una entrevista realizada por Paulo Ciruzzi y por Agustín Ciri durante la emisión N° 17 de Desalinea2 (La Posta TV-Fm Viva 96.9), Paola dio a conocer los detalles de una denuncia por abuso sexual infantil que involucra a sus hijas de 9 y de 15 años. El acusado, señaló, es una persona vinculada estrechamente al círculo familiar, lo que agrava la sensación de vulnerabilidad. Según trascendió, el sospechoso vive en el barrio Agua de Oro, a pocas cuadras de las víctimas, y ya tendría antecedentes penales por delitos similares.
La entrevista completa en Desalinea2
El detonante de la denuncia ocurrió un viernes de mayo, cuando Paola dejó a su hija de 9 años al cuidado del sujeto -por primera vez- mientras asistía a un servicio religioso. Al regresar, la niña se mostró inicialmente normal, pero horas más tarde rompió en llanto y contó lo sucedido.
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"Me siento y le digo: 'hija decime qué pasó' y me dice que no podía contar porque él le había dicho que era un secreto", relató Paola, quien varias veces rompió en llanto ante la angustia y la desesperación por lo sucedido.
Según el testimonio de la menor, el hombre intentó forzarla a besarlo: "Le estira el pico y le muestra así con el dedo como que le dé un beso en la boca. Ella le dice que no le gusta, entonces él le dice que era mala y se hace el que llora".
En un momento de descuido del agresor, la niña logró enviar audios y mensajes a una compañera de escuela pidiendo ayuda: "amiga no sé qué hacer. Mi abuelo... se está portando de manera extraña".
Tras el intento de abuso, el hombre habría intentado “comprar el silencio” de la niña con golosinas y dinero. Paola recordó las palabras de su hija: "mami, agarré la plata para que no me pregunte más... me sentía incómoda".
Una revelación tras años de silencio
La denuncia de la hija menor provocó una reacción inesperada en la hija mayor de Paola, de 15 años, quien al enterarse de lo ocurrido rompió en un grito desgarrador: "¡La tocó, la tocó, la tocó!". Ante la sorpresa de sus padres, la adolescente confesó: "porque a mí sí me tocó", haciendo referencia a episodios ocurridos años atrás, cuando ella apenas tenía 4 o 5 años.
Esta revelación sacó a la luz el pasado del acusado, quien según los testimonios ya había estado preso en Sierra Chica por una denuncia previa de abuso contra la hija de una pareja anterior. "Siempre la dibujaron como que le hicieron una cama... pero siempre fue así", señaló Paola.
Aunque Farías estuvo preso por este hecho, Paola agregó que en el entorno familiar siempre intentaron minimizar la situación, alegando que le habían "hecho una cama" para justificar su detención. “Mi mamá siempre lo defendía a él cuando le contábamos”, resumió.
En tanto, de acuerdo a lo indicado, la relación de la madre de Paola con el acusado fue motivo de conflicto familiar de larga data. Paola describió una actitud de defensa constante por parte de su madre hacia Farías: “cuando salió de la cárcel, le permitió que se instalara en su casa”. Y, ante la protesta de uno de sus hijos (hermano de la denunciante), la mujer fue tajante al decirle que él "se iba a quedar", lo que provocó que el hermano cortara el vínculo con ella por años.
Sostuvo que, en una ocasión anterior, cuando Paola le contó a su madre que había recibido cartas y mensajes “extraños” de este hombre, la reacción de la madre fue echarla de la casa, explicó muy angustiada y llorando.
Respecto al caso actual que involucra a sus nietas, Paola manifestó que su madre no les da credibilidad a las niñas. Según Paola, mientras se realizaban las actuaciones judiciales, su madre se mostró más "preocupada por el marido" (el acusado) que por el bienestar de sus nietas.
La libertad del sujeto
A pesar de la gravedad de los testimonios y de la detención inicial de Farías, la Justicia le otorgó la excarcelación bajo caución juratoria. Aunque existe una restricción perimetral de 500 metros, la familia vive en un estado de alerta constante.
"Mi miedo es que él se maneje así, como si nada... pasa por el asfalto que está a 10 metros de la casa de mi hija", denunció Paola con angustia. “Él hace vida normalmente, Va a trabajar, se va a comprar…”, explicó. Además, criticó la falta de contención por parte de las autoridades: "sinceramente no nos dieron un botón antipánico; nos dijeron desde Fiscalía que si llegamos a verlo le saquemos una foto…".
Paola también manifestó su frustración por la lentitud de los procesos judiciales, como la demora en la Cámara Gesell –en principio sería para el 21 de julio- y la falta de asistencia psicológica para sus hijas. "Parece que uno espera lo peor para agarrar y decir: 'sí, tiene que estar (preso)'. No entiendo cuánto tardan", sentenció.
La comunidad de General Rodríguez, movilizada por este caso, convocó a manifestaciones en el barrio Agua de Oro en las últimas horas para exigir que se revise la excarcelación y que se garantice la seguridad de las menores.
Mientras tanto, la familia de Paola espera que la Justicia actúe antes de que ocurra una nueva tragedia, recordando que “nadie nos avisó”, cuando quedó libre el individuo.
“Se rompió la familia. Pero igual no me importa. Quiero que esto se termine de una vez y él pague”, concluyó.