Crimen de Pérez Algaba: el "perejil" que no pudo demostrar su inocencia al jurado
Matías Gil, el joven que intentó convencer al jurado de su inocencia vistiendo un llamativo buzo flúo y siendo defendido con una rama de perejil en la mano, no logró eludir la condena por el brutal crimen de Fernando Pérez Algaba. El tribunal popular lo halló culpable por unanimidad junto a los otros dos principales implicados, Maximiliano Pilepich y Nahuel Vargas, por un asesinato marcado por la codicia y la premeditación
En una sala del Tribunal Oral en lo Criminal N°9 de Lomas de Zamora donde el silencio se podía cortar con un cuchillo, la estrategia del "perejil" se desmoronó. Matías Gil, de 31 años, intentó hasta el último minuto despegarse de la planificación del asesinato de Fernando "Lechuga" Pérez Algaba. En un gesto casi teatral, Gil se presentó ante el jurado vistiendo el mismo buzo naranja flúo, sucio y manchado, que usó la noche del crimen, preguntando retóricamente: “¿Si alguien va a cometer un delito, se pone este buzo que se ve desde cualquier lado?”.

Su abogado, Yamil Castro Bianchi, redobló la apuesta durante los alegatos finales al mostrar una rama de perejil ante los doce ciudadanos del jurado. “¿Saben qué es esto? Es perejil, igual que mi defendido. Matías Gil es un perejil; a la fiscalía le sirve que esté acá para cerrar el caso”, sentenció el defensor. Sin embargo, la fiscalía presentó pruebas contundentes: las cámaras lo ubicaron en el predio "Renacer" de General Rodríguez a las 20:05, momento en que, según las pericias, la víctima aún agonizaba tras recibir dos disparos por la espalda. Además, su teléfono celular se apagó esa noche por orden de su jefe y nunca más volvió a encenderse, una duda que Gil no pudo despejar.
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Junto a Gil, el jurado halló culpables de forma unánime a los otros dos protagonistas de esta trama de horror: Maximiliano Pilepich y Nahuel Vargas (foto). Pilepich, quien mantenía una deuda de más de 200 mil dólares con "Lechuga", fue señalado como el cerebro de un plan motivado por la codicia y la alevosía. Los tres enfrentan ahora la pena de prisión perpetua por homicidio triplemente agravado por el uso de arma de fuego, premeditación y codicia.

"Por fin descansa en paz"
Para Rodolfo Pérez Algaba, hermano de la víctima, el veredicto representó el fin de una pesadilla que duró casi dos años. A pesar de que durante el juicio tuvo gestos de humanidad incluso hacia los padres de Gil (a quienes llegó a consolar en los pasillos), Rodolfo fue tajante tras conocer el fallo: “por fin va a descansar en paz”.
El hermano del empresario recordó con amargura cómo advirtió a Fernando sobre sus vínculos comerciales con Pilepich: “Yo le dije: 'este te va a cagar', y eso fue lo que pasó”. Pese a haber tenido que ser retirado de la sala en ocasiones por la impotencia de escuchar lo que calificó como "una mentira tras otra" por parte de las defensas, Rodolfo destacó la claridad de los ciudadanos que integraron el jurado: "Buscaron mil coartadas, pero supieron sacar bien el veredicto".

La justicia, sin embargo, aún no ha cerrado el libro de este caso. Mientras Pilepich, Vargas y Gil esperan la audiencia de cesura para formalizar su condena, todavía resta un juicio ordinario contra otros cuatro presuntos cómplices, incluyendo a la gestora Flavia Bomrad y al excomisario Horacio Córdoba. Ante esto, la familia de la víctima advirtió que no se detendrá: “Ahora seguramente iremos por el resto”.
Fuente: Clarín

