
Tala de casuarinas en Corrientes y Trueba: cuál es el plan del desarrollo y cómo es el plan para reforestar
Una importante tala de antiguas casuarinas en un predio ubicado en las calles Corrientes y Trueba ha generado preocupación en la comunidad rodriguense. Carlos Ianni, integrante del fideicomiso a cargo del proyecto inmobiliario "La Sarita", explicó en "Contame La Posta" las razones detrás de la remoción de los árboles y los planes para plantar más de 600 ejemplares y desarrollar un espacio verde de 6.800 metros cuadrados
En los últimos días, un significativo desmonte en un predio ubicado en las calles Corrientes y Trueba ha generado preocupación y asombro entre los vecinos. El terreno, que históricamente albergaba añejas casuarinas de más de 80 años, está siendo preparado para el desarrollo de un emprendimiento inmobiliario llamado "La Sarita". Carlos Ianni, uno de los integrantes del fideicomiso a cargo del proyecto, fue entrevistado para el último episodio de "Contame La Posta" para explicar los detalles y el propósito detrás de esta transformación.
Mirá acá la entrevista con Carlos Ianni en Contame La Posta
El proyecto "La Sarita" abarca unas 15 hectáreas y contempla la construcción de viviendas privadas y locales comerciales, con un compromiso de desarrollo en conjunto con el Municipio y la Provincia. Además, Ianni destacó la intención de crear un espacio verde de 6.800 metros cuadrados y la posibilidad de que el Municipio establezca una escuela Secundaria en la zona.
Leé también: Importante tala de añejas casuarinas en un predio de calle Corrientes: cuál es el proyecto que hay detrás
Explicó que la remoción de los árboles existentes, especialmente los ubicados en el perímetro, era necesaria para la apertura de calles y accesos a los lotes. En relación con el estado de los árboles, Ianni señaló: "acá se armó literalmente un basural en el cual yo hace unos años empecé a limpiar, sacar la basura, pero era casi imposible porque todos los años tiraban ramas los vecinos, que de 300, 400 metros me traían las ramas a este lugar. Yo ese año limpié todo, puse carteles en dos oportunidades (de 'Prohibido tirar basura'), y al día siguiente me desaparecían. Fui al municipio, hacía reclamos, pero era casi imposible mantenerlo limpio. Es más, la gente venía y como veía que había ramas, prendían fuego y dañaban los árboles sin querer".
Además del daño por quemas de basura en sus bases, el empresario mencionó que muchas casuarinas estaban enfermas o dañadas. Refiriéndose a un árbol en particular durante la charla, Ianni detalló: "esto antiguamente acá prendieron fuego, si vos ves ahí. Entonces también hay riesgo de que pase alguien y se le caiga en la cabeza o a un auto". También indicó que los fuertes vientos de la zona habían afectado a las plantas, provocando huecos y pudrición interna, lo que las convertía en un riesgo inminente.
A pesar de la tristeza que genera la tala de estos ejemplares centenarios, Ianni aseguró un compromiso de reforestación significativo: "yo le quiero traer tranquilidad a los vecinos, más allá que yo soy un defensor de los espacios verdes. Yo tuve muchas críticas y no tengo problema en ponerme a charlar con cualquiera porque yo soy defensor de lo verde, pero acá voy a plantar 10 veces más de lo que vamos a sacar. O sea vamos a plantar más de 600 árboles". Explicó que los árboles a plantar serán de un tamaño considerable y que el fideicomiso se encargará de su cuidado inicial.
En cuanto a la infraestructura, abordó la preocupación por posibles inundaciones, destacando que el terreno posee una "altura natural" que evita este problema, a diferencia de otros desarrollos. Se prevé la construcción de calles abovedadas con piedra consolidada, y se trabajará en desagües para canalizar el agua correctamente, ya que el canal se encuentra a solo 200 metros. El frente sobre la calle Corrientes será comercial, permitiendo la instalación de supermercados o hasta estaciones de servicio.
A pesar de que el marco legal permite este tipo de acciones en propiedades privadas, Ianni se mostró abierto a la discusión sobre una regulación, afirmando: "no estoy en desacuerdo, habría que hacerla. Pero te digo a vos, a los vecinos de General Rodríguez y en especial de Las Malvinas, que amo y soy criado acá, no vendí este terreno privado para un espacio industrial, que tuve la oportunidad y me lo pagaban muy bien, sino que me puse a hacer este emprendimiento. Quédense tranquilos que va a quedar muy lindo, estoy abierto para todo, siempre sin agresiones por favor. Hablen conmigo que no tengo problema en explicar".
En resumen, el proyecto "La Sarita" se presenta como un desarrollo inmobiliario con una promesa de reforestación y valorización del barrio, pero también subraya la constante tensión en General Rodríguez entre el crecimiento urbano y la preservación del patrimonio natural, así como la urgente necesidad de una legislación municipal más robusta en materia ambiental.
Antecedentes similares ya visibilizados
Este caso recuerda al desmonte ocurrido el año pasado en un predio privado de cuatro hectáreas en las calles Tucumán y Maestro Argentino, donde se talaron centenas de árboles añosos para un loteo privado. La ingeniera agrónoma y ambientalista Mercedes Mestre señaló en su momento que "la primera impresión que tengo es de tristeza, esto es irrecuperable", y destacó la necesidad de una legislación que impida o regule estas situaciones. Mestre había enfatizado que "el beneficio ecológico se produce cuando se ven las copas de los árboles unidas", subrayando la importancia de preservar los árboles maduros.
Leé también: Desmonte en un importante predio privado despierta preocupación de ambientalistas
Días atrás, ya habíamos publicado lo que pasaba con los árboles de la Escuela Javier Tapié, una larga fila de Eucaliptus que se removió por orden de la Provincia para evitar riesgos sobre las personas, siendo que en ese espacio se colocarían árboles nativos para reemplazarlos en parte del patio.
Leé también: Cuál es la razón oficial que derivó en la polémica extracción de árboles en el Tapié
En General Rodríguez, la falta de ordenanzas específicas para proteger los árboles añosos y los espacios verdes en terrenos privados ha sido motivo de preocupación. En la mayoría de los casos, la reforestación con árboles muchísimo más jóvenes no alcanza a retribuir ecológicamente los beneficios que aportaban los ejemplares talados. Aunque existen legislaciones provinciales y nacionales en materia ambiental, la aplicación a nivel municipal es limitada y mucho más, en espacios privados, que es básicamente, nula.