"Poli-payasos" sirvieron para dar con un "capo narco y homicida" en curioso operativo con tiroteo en General Rodríguez
En una maniobra digna de una película o de un capítulo de Los Simuladores, la Policía Bonaerense logró desarticular una peligrosa organización criminal mediante un operativo sin precedentes. El objetivo principal era Jesús Fabián Bravo, conocido como el “Gordo Pey”, un líder narco que fue finalmente localizado y detenido en General Rodríguez.
Lo que hizo este procedimiento verdaderamente inusual fue la táctica utilizada para vulnerar la seguridad del sospechoso. Bravo se ocultaba en una zona de General Rodríguez caracterizada por terrenos amplios, calles sin nombre y escasa circulación, lo que convertía cualquier vigilancia convencional en una misión imposible sin ser detectados.
Ante esta dificultad, los investigadores aprovecharon la instalación de un circo en la ciudad (seguramente el circo céntrico, ubicado en el predio de la estación, del lado Sur) para diseñar una fachada perfecta, vendiendo entradas por la zona.
Sin embargo, el operativo se llevó a cabo muy lejos de allí, en un punto cercano al límite con Luján, entre los barrios Santa Matilde y San Pedro, a un par de cuadras de la Ruta 7 y a un kilómetro del límite de la ciudad con Luján, en una zona de quintas y calles de tierra que según la cuadra en la que se ingresa, es más o menos transitable, pero donde no vive mucha gente como en otros barrios populosos.
También por relatos de vecinos, el hecho se produjo pasado el mediodía, de modo que ha sido todo un sobresalto para los vecinos, que viven en una de las pocas zonas que aún resguardan algo de la historia de árboles y naturaleza que le quedan a los barrios rodriguenses en pleno avance del cemento en los márgenes de las rutas locales.
Infiltración, entre risas y volantes
De acuerdo a lo informado por los medios nacionales Ámbito y C5n, el plan consistió en que dos oficiales se disfrazaran de payasos. Bajo esta apariencia, caminaron por las calles de tierra repartiendo volantes del espectáculo, una escena que no levantó sospechas entre los custodios de la banda, habituados al movimiento del circo.
Mientras los "payasos" realizaban el reconocimiento final de la casaquinta donde se refugiaba el narco, más de 20 efectivos desplegaron un cerco perimetral para evitar cualquier intento de fuga.

La estrategia permitió identificar con precisión el escondite en General Rodríguez. Minutos después de la infiltración, que según averiguaciones, habría sido por la calle Godoy Cruz, un grupo táctico (presuntamente del GAD) irrumpió en la propiedad y concretó la captura de Bravo, quien se encontraba junto a su pareja y su sobrino.
En medios nacionales no hubo detalles, pero varios vecinos aseguraron que se oyeron muchos disparos, una larga balacera y que no veían patrulleros en la zona, siendo que hicieron trascender que varios se refugiaron dentro de sus casas por temor a alguna bala perdida. Parece que la policía presente estaba de civil y que luego sí llegaron patrulleros al sitio y rodearon la zona por varias horas de intervención.
En principio, lo que se hablaba en el barrio, era que la zona es de quintas y que en una de ellas un propietario alquiló la quinta a los allanados por las causas de drogas y de homicidio que venían con orden desde San Martín. De este modo, una vez más sucede que un narcotraficante peligroso se instala en la ciudad, aunque afortunadamente esta vez, al son de los "paya-policías" la que "rie último", es la justicia.
La fiscal Alejandra Maico, de la Unidad Funcional de Instrucción N°7 de San Martín, quedó a cargo de la causa.
Graves acusaciones
El operativo pone fin a la búsqueda de un hombre acusado de encabezar una red delictiva violenta involucrada en homicidios y distribución de estupefacientes. Este suceso destaca por la originalidad táctica empleada para desarticular una estructura jerárquica que utilizaba la tecnología y el aislamiento para evadir a la Justicia.
Este golpe representa un avance significativo contra el narcotráfico en la provincia, dejando para el recuerdo la imagen de dos agentes disfrazados de payasos, logrando una de las capturas más singulares del crimen organizado reciente en Argentina.
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