El innovador dispositivo argentino de código abierto para detectar la "amenaza silenciosa" del arsénico
En un avance significativo para la salud pública, un equipo interdisciplinario de la Universidad de Buenos Aires (UBA) ha presentado "SensAr", un dispositivo portátil diseñado para detectar la presencia de arsénico en el agua de forma ágil y económica.
Este desarrollo, fruto de la colaboración entre las facultades de Arquitectura y de Ciencias Exactas y Naturales, surge como una respuesta tecnológica a una problemática que afecta al 10 % de la población argentina.
Una herramienta de bolsillo con precisión científica
El dispositivo destaca por su portabilidad: pesa solo 55 gramos y cabe perfectamente en la palma de la mano. Su funcionamiento combina el diseño industrial con la biotecnología, utilizando una carcasa ergonómica impresa en 3D que alberga en su interior bacterias genéticamente modificadas.
Al entrar en contacto con agua contaminada, estas bacterias reaccionan produciendo una sustancia de color azul.
El sensor, según los resultados publicados en la revista Scientific Reports, tiene una sensibilidad y especificidad cercana al 100%, igualando la eficacia de métodos de laboratorio mucho más complejos y costosos como la espectroscopía de absorción atómica.

Ciencia “democrática” y de código abierto
Uno de los pilares de este proyecto es su carácter de código abierto. Los investigadores compartieron públicamente todos los protocolos, planos e instrucciones necesarios para su fabricación. El objetivo es que cualquier laboratorio o universidad con infraestructura mínima pueda replicar el sensor de forma gratuita, democratizando el acceso a herramientas de control de calidad del agua.
El arsénico en Argentina: un peligro invisible
El arsénico es conocido como una "amenaza silenciosa" debido a que es incoloro, inodoro e insípido. Se encuentra de forma natural en las napas subterráneas de varias regiones de Argentina, lo que sitúa al país entre los más afectados del mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La exposición prolongada a este elemento a través del agua o alimentos contaminados puede derivar en graves problemas de salud, tales como:
Cáncer y lesiones cutáneas; enfermedades cardiovasculares y diabetes; efectos negativos en el desarrollo cognitivo infantil.
Con el lanzamiento de SensAr, la comunidad científica busca brindar una herramienta accesible para identificar pozos contaminados y prevenir el consumo de este elemento tóxico en las comunidades más vulnerables.
Este nuevo desarrollo sin dudas puede ser un motivo de esperanza en búsqueda de soluciones para, por ejemplo, la población de General Rodríguez, donde el acceso a agua segura es una preocupación permanente desde hace tiempo.
Fuente: NA


