La Junta Electoral bonaerense impulsa un proyecto para extender los plazos del cronograma, una movida que cuenta con el visto bueno de Axel Kicillof. Mientras el oficialismo busca ganar autonomía frente a la incertidumbre nacional, la oposición intenta poner reglas claras para evitar la discrecionalidad en el llamado a las urnas
El escenario político de la provincia de Buenos Aires ha comenzado a agitarse con vistas a las elecciones de 2027. Lo que inicialmente se presentó como un ajuste técnico administrativo por parte de la Junta Electoral bonaerense ha reactivado con fuerza la discusión sobre el desdoblamiento electoral, una estrategia que permitiría a la provincia votar en una fecha distinta a la nacional.

El organismo, presidido por la titular de la Suprema Corte provincial, Hilda Kogan, elevó al Ejecutivo un anteproyecto de ley que propone reformas profundas en la Ley Electoral N°5.109 y en la normativa de las PASO. El eje central de la propuesta es la ampliación de los plazos para la presentación de alianzas, listas y boletas. Según los argumentos de la Junta, los tiempos actuales son "insuficientes" para procesar el enorme volumen de trabajo que implica la oficialización de candidaturas en el distrito más grande del país.
“Una ampliación de los plazos permitiría, por un lado, humanizar el trabajo de los empleados de la Junta; pero también y centralmente, garantizar que los partidos políticos cuenten con el tiempo suficiente para ejercer su derecho de defensa”, sostuvieron desde el órgano electoral. En concreto, el proyecto estipula que las alianzas deban inscribirse 80 días antes de las PASO, las listas de candidatos 60 días antes y las boletas 45 días antes de los comicios. Además, se fija que la convocatoria a elecciones deba realizarse con una antelación mínima de 90 días.

Desde el entorno del gobernador Axel Kicillof, la recepción del proyecto ha sido positiva. Fuentes de la mesa chica provincial admitieron que la iniciativa "nos parece correcto" y que su función primordial es "acomodar las fechas" ante un panorama nacional incierto. Para el kicillofismo, esta reforma técnica es una herramienta política clave: permitiría blindar el debate bonaerense de la dinámica nacional, repitiendo la experiencia de desdoblamiento que ya se utilizó en 2025.
Sin embargo, el camino no está exento de tensiones internas. La posibilidad de adelantar los plazos podría obligar a que las definiciones de candidaturas comiencen en pleno verano de 2027, lo que obligaría a las distintas facciones del peronismo -como el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el cristinismo y el Frente Renovador- a acelerar su ordenamiento interno. En este contexto, el oficialismo provincial sigue considerando a las PASO como un instrumento necesario para dirimir los múltiples liderazgos del espacio.

Por su parte, la oposición también ha movido sus fichas. El diputado radical Matías Civale presentó proyectos para institucionalizar el desdoblamiento, buscando que las elecciones provinciales se realicen antes de fines de julio para evitar que la provincia quede "subordinada a la dinámica nacional". Su propuesta busca, además, limitar la discrecionalidad del gobernador a la hora de elegir la fecha de votación.
Mientras el gobierno nacional de Javier Milei analiza sus propias reformas electorales, en La Plata la orden es esperar, aunque la señal ya fue enviada: el desdoblamiento de 2027 ha dejado de ser una mera posibilidad para convertirse en el eje central de la estrategia política bonaerense.


