Les robaron el caballo y sospechan de vecinos: "A algunos no les importa y los venden para matarlos o para comer"
Una familia que tenía en un campo del barrio Los Cardos –entre la Ruta 6 y el pueblo, en el Camino a Navarro- el único caballo que les quedaba tras un robo que sufrieran hace 4 años volvió a ser víctima de la inseguridad, al igual que un vecino y otros lugareños, expresando su angustia hasta la desesperación porque nada se sabe y por el profundo amor que le prodigaban.
En diálogo con este medio, la familia explicó que “en 2022 nos robaron cuatro caballos, entonces el único que nos había quedado es el Tordillo. Un vecino nos dijo si lo queríamos dejar en su casa, porque iba a quedar solo en el potrero y era más fácil de robar; además estaba solo y le habían robado a su familia de alguna manera”.

La semana pasada, más específicamente el jueves 14, cuatreros se robaron el caballo que les había quedado, más la yegua que era del vecino: “aparentemente fue a la madrugada, cortaron alambrados y se lo llevaron junto con algunos otros caballos del barrio”.
Febril búsqueda
Al principio ni la familia ni sus vecinos habían advertido los cortes en el alambrado y creían que los equinos se habían escapado. Como seguían sin aparecer “empezó una búsqueda incansable, metiéndonos por todos lados, buscando pistas”, agregaron.

Incluso deben lidiar con aquellos inescrupulosos que intentan directamente estafarlos, ya que al dejar el teléfono uno de los integrantes de la familia en varias publicaciones, comenzaron a aparecer los oportunistas: “te quieren sacar dinero, se aprovechan de la situación, de la desesperación. Nos han dicho que con la mano en el corazón decían dónde estaba y resulta que era para pedir plata. Es un horror, realmente lo que se está viviendo es un espanto para nosotros”.
“Los caballos eran como nuestros hijos. Nuestras hijas aprendieron a andar a caballo con ellos”, señalaron a La Posta! Noticias, mientras que el hombre de la casa desfiló y hasta hizo travesías… “eran compañeros, hijos, lo que implica un caballo, esa conexión que tiene, esa tranquilidad, ese amor…”.

“A algunas personas, a muchas, no les importa nada de eso y los venden por tres mangos para comer, para matarlos, es muy triste. Hasta el día de hoy no tenemos novedades de ningún tipo”, concluyeron, en medio de un momento angustiante que les toca atravesar, tan complicado como hace cuatro años.

