Angustia y hartazgo: abrieron hace semanas y ya les robaron dos veces en menos de un mes
Hace apenas semanas que abrió y ya sufrió dos episodios de inseguridad en menos de un mes: el martes 30 de junio dos sujetos encapuchados ingresaron a un local y fueron directamente tanto a llevarse el dinero de la caja como todos los paquetes de cigarrillos que pudieron, para después retirarse como si nada, en medio de la angustia y el temor de la propietaria.
El nuevo episodio delictivo ocurrió este martes 30 de junio, minutos antes de las 19, en el mercadito ubicado en Alaska entre Mercedes y Baradero, del barrio Almirante Brown, cuando dos sujetos -uno de ellos armado con lo que pareciera ser una escopeta “tumbera”, un pistolón o recortada- ingresaron al local y amedrentaron a la propietaria, al grito de “dónde está la caja” y uno de los maleantes que le dice a su cómplice “agarrá los cigarrillos”.
Los individuos tenían el rostro semi cubierto: uno de ellos con la capucha de un buzo y el restante con un cuello tapándole la boca y con un gorro de lana para disimular su cara. Uno de los malvivientes llevaba un morral donde comenzó a cargar los elementos a llevarse. Todo duró menos de un minuto.

¿Son los mismos?
De acuerdo al testimonio de vecinos, los titulares del comercio –una familia oriunda de Bolivia- pusieron el local y ya le robaron dos veces en pocas semanas; las primeras versiones circulantes indicaban además que aparentemente serían los mismos sospechosos.
Allí funcionan un almacén y una verdulería: al tener los cajones afuera, no se puede trabajar con reja, aunque el día que tenía puesto ese elemento de seguridad –en cierto horario la mujer atiende por la ventana- , al mejor estilo “hombre gato”, a principios de junio, un malviviente trepó y fue directo a llevarse el dinero de la caja registradora, mientras lo aguardaba un cómplice en una moto 110 (sin patente) en la que habían llegado.
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Cabe agregar que los vecinos expresaron su indignación por lo ocurrido a la familia propietaria del autoservicio y manifestaron estar “hartos de la inseguridad”, señalando además que si la calle está por tramos con iluminación es porque los propios lugareños se encargaron de comprar los insumos.
En definitiva, Alaska es una arteria prácticamente “olvidada”, concluyeron los lugareños, al tiempo de indicar que los patrullajes en la zona son “inexistentes”.



