El comerciante de zona Oeste que por un chiste de Whatsapp terminó en el juicio por el crimen de Pérez Algaba
Un audio humorístico de 2020 se transformó en una pieza inesperada del juicio por el homicidio de Fernando "Lechuga" Pérez Algaba. El testimonio del comerciante Adrián Tesei reveló cómo los acusados habrían intentado utilizar una broma viral para desviar la atención de los investigadores y justificar la existencia de supuestas amenazas contra el empresario asesinado
Adrián Tesei tiene 51 años, un negocio de antigüedades en Morón y miles de seguidores en redes sociales donde despliega su histrionismo para vender productos. Sin embargo, su vida dio un vuelco absurdo cuando escuchó su nombre en televisión vinculado al caso del empresario descuartizado. El motivo era un mensaje de voz que le había enviado a un amigo hace años, el cual terminó guardado en el teléfono de la víctima y fue utilizado por los imputados (Maximiliano Pilepich, Nahuel Vargas y Matías Gil) para intentar "ensuciar la causa".

El audio, que hoy sigue circulando como broma entre amigos, decía: “Adri Tesei hay uno solo pero conviven en él dos dioses: el dios bueno y el dios malo… no me saques el Dios bueno la c… de tu madre, porque me queda el Dios malo y hace daño. No te estoy amenazando, te estoy diciendo que te voy a arrancar la cabeza”. En el estrado, frente al juez y el jurado popular, Tesei debió explicar el contexto humorístico de sus palabras ante la pregunta de la defensa sobre qué era lo gracioso del mensaje: "Nada”, respondió avergonzado.
Para la fiscal Marcela Dimundo, la difusión de este audio fue una estrategia maliciosa de los sospechosos para simular que Pérez Algaba era acosado por acreedores violentos, cuando el verdadero móvil habría sido una deuda de 20.000 dólares y 17 lotes de un barrio privado en General Rodríguez que los acusados no querían entregarle. Tesei, por su parte, lamentó las consecuencias personales: “es impresionante cómo tergiversan las cosas... esto me dañó muchísimo, nunca fue para nadie, era una broma”.
El desarrollo del juicio: revelaciones y tensiones en la sala
El debate oral ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 9 de Lomas de Zamora ha expuesto detalles escabrosos sobre la mecánica del crimen y el comportamiento de los acusados durante los días posteriores a la desaparición del trader. El médico forense César Rodríguez Paquete confirmó que la víctima fue ejecutada de dos disparos por la espalda y que el descuartizamiento se produjo de forma post mortem, llegando los asesinos incluso a "sacar piel" del cuerpo para intentar ocultar los orificios de entrada de los proyectiles.
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Esta brutalidad contrasta con los testimonios de amigos y allegados que recordaron cómo, tras la desaparición, se intentó instalar una coartada mediante un grupo de WhatsApp gestionado por la gestora Flavia Bomrad, quien aseguraba tener "el chisme del siglo" afirmando falsamente que Pérez Algaba se había ido a Rosario a gastar dinero en un casino.
Durante las audiencias, el hermano de la víctima, Rodolfo Pérez Algaba, mantuvo fuertes cruces con Maximiliano Pilepich y sostuvo que los acusados incluso planeaban asesinarlo a él para no dejar testigos. Por su parte, las defensas han intentado desacreditar la investigación alegando falta de pruebas directas en el predio "Renacer" de General Rodríguez, lugar señalado como la escena del crimen, y enfatizando la supuesta ludopatía de la víctima para justificar sus deudas.
Sin embargo, los peritajes psicológicos realizados a Pilepich arrojaron rasgos de una estructura de perversión, egocentrismo marcado y escaso remordimiento, lo cual se suma a la evidencia técnica de cruces telefónicos y cámaras de seguridad que ubican a los sospechosos en los sitios clave del hecho. La declaración de testigos como el sereno del campo, quien cree haber visto al perro Cooper en el lugar poco antes de que se demoliera una estructura sospechosa, continúa cercando la posición de los imputados mientras el jurado popular se encamina a dar un veredicto.


