La falta de acuerdo en las paritarias entre la UTA y las cámaras empresarias reaviva la amenaza de una medida de fuerza en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Mientras el gremio exige una recomposición salarial urgente frente a la inflación, las empresas condicionan cualquier aumento a una actualización de los subsidios estatales
El escenario del transporte público en el AMBA atraviesa horas de incertidumbre y tensión. Tras una nueva audiencia virtual convocada por la Secretaría de Trabajo para este miércoles, la cual se está desarrollando aún por estas horas, las negociaciones entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las cámaras empresarias volvieron a fracasar, dejando la puerta abierta a un posible paro de colectivos en el corto plazo.

El núcleo del conflicto radica en la imposibilidad de las empresas de presentar una oferta salarial que satisfaga los reclamos del gremio liderado por Roberto Fernández. Desde el sector empresarial argumentan que la crisis económica del sector es terminal, citando el aumento constante del gasoil y el mantenimiento, sumado a una estructura de costos y subsidios que consideran desactualizada por parte de la Secretaría de Transporte de la Nación.
Por su parte, la UTA mantiene una postura firme ante lo que consideran un deterioro insostenible del poder adquisitivo de los choferes. Además del aumento de haberes, el sindicato ha rechazado de forma categórica la intención de las empresas de abonar el medio aguinaldo en cuotas, exigiendo que se cumplan los plazos legales habituales.
Uno de los puntos más críticos de la negociación es la sensación de estancamiento. Desde el gremio expresaron que “los trabajadores no pueden seguir siendo ‘rehenes’ de una disputa entre el Estado y las empresas”, responsabilizando a ambas partes por la falta de avances en las paritarias.
¿Qué pasará con el servicio en las próximas horas?
A pesar de la creciente amenaza, por el momento el servicio de colectivos funciona con normalidad en sus horarios habituales y así lo hará en los próximos días. La UTA ha evitado convocar a una medida de fuerza de forma inmediata, optando por mantener las instancias de diálogo abiertas, aunque advirtieron que la situación es determinante. Cabe recordar que el último antecedente de una protesta similar ocurrió el pasado 9 de abril, cuando una retención de tareas afectó a toda la región debido a retrasos en los pagos.
El desenlace de este conflicto depende ahora de una posible intervención estatal que destrabe la situación financiera de las cámaras o de una propuesta superadora que logre desactivar el malestar sindical antes de que se formalice el cese de actividades.
Fuente: BAE Negocios



