A través de un comunicado, la Campaña por el Agua Limpia en las Escuelas (CALE), manifestó una profunda preocupación “por la grave situación que atraviesa la Escuela Primaria N° 4” Nuestra Señora del Carmen -Cuartel II, General Rodríguez- ”donde distintos análisis concluyeron que el agua que consumen a diario niños, niñas, adolescentes y trabajadores de la educación no es potable”, al tiempo de reclamar “una solución de fondo” al problema.
En efecto, las clases estuvieron suspendidas durante dos jornadas, en medio de la incertidumbre y el temor de la comunidad educativa luego de que un análisis particular detectara presuntamente la presencia de Escherichia coli en el tanque de agua de la Primaria ubicada en inmediaciones de Ruta 6 y Camino a Mercedes.
Mientras que, desde el Municipio, señalaron a este medio que el estudio fue realizado de manera extraoficial y que "no respetó los protocolos necesarios", por lo que "ese resultado no coincidía con los oficiales".
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El comunicado
La CALE es una campaña a nivel nacional a la que integran también “algunas organizaciones ambientalistas. En su mayoría somos docentes, representantes sindicales, investigadores, espacios comunitarios”, indicó Rosario Vázquez –integrante de la asociación- a La Posta Noticias, quien agregó que “nos llegó la información a través de la Asamblea Ambiental de General Rodríguez y nos comunicamos con los docentes de la escuela para asesorarlos”.
En ese marco, tras expresar su preocupación, desde la Campaña por el Agua Limpia en las Escuelas agregaron que “…el conflicto se inició en noviembre del año pasado, cuando los análisis de rutina realizados en el establecimiento detectaron contaminación con bacterias coliformes y Escherichia coli, indicador de contaminación fecal, lo que tornó el agua no apta para consumo humano. Como respuesta, el Consejo Escolar dispuso el envío de bidones y viandas para evitar el uso del agua de la cocina, ya que se trata de una escuela rural de doble jornada. Sin embargo, los meses transcurrieron sin que se resolviera el problema de fondo y las viandas enviadas resultaron insuficientes y de baja calidad. Además de que el agua disponible para la limpieza e higiene personal sigue estando contaminada y esto representa un riesgo para la salud”.

Los análisis, bajo la lupa
En otro párrafo, indicaron que “en el mismo polo educativo funcionan la Escuela Primaria N° 4, el anexo de la Escuela Secundaria N° 18 y el Jardín de Infantes N° 918, por lo que esta situación afecta a toda la comunidad educativa. Frente a la falta de soluciones, en abril de este año la dirección de la escuela secundaria que funciona en el mismo predio realizó un nuevo análisis en el Laboratorio Piovano, con certificación provincial y municipal. El resultado volvió a confirmar la presencia de Escherichia coli, ratificando que el agua no reúne las condiciones de potabilidad requeridas para el consumo humano”.
Agregaron que “pese a la gravedad de los resultados, aún no se realizaron las obras necesarias para resolver el problema. Por el contrario, comenzaron a ponerse en duda los análisis efectuados de manera particular, mientras estudiantes y trabajadores manifestaron síntomas como vómitos y diarrea; algunos de ellos fueron diagnosticados con cuadros de gastroenteritis, compatibles con la exposición a agua contaminada”.
Explicaron asimismo que “la Escuela Primaria N°4, con más de cien años de historia, cuenta con una única perforación de agua, que se presume de escasa profundidad. Asimismo, se desconoce la cantidad y ubicación de los pozos ciegos existentes en el predio o en sus inmediaciones, una circunstancia que requiere una evaluación técnica urgente para identificar el origen de la contaminación y garantizar una solución definitiva”.

Trabajadores organizados
En tanto, explicaron que como resultado de la organización de los trabajadores, “se logró la suspensión de las clases presenciales durante los días jueves y viernes (2 y 3) de la semana pasada”, añadiendo que, durante los días de virtualidad, los docentes “recorren los hogares de sus estudiantes para garantizar la continuidad pedagógica y mantener informadas a las familias sobre la situación que atraviesa la institución”.
Además, “en un comunicado difundido el 5 de julio y suscripto por 25 trabajadores de la institución, se exigió que los análisis sean realizados en laboratorios locales, confiables y libres de conflictos de interés, garantizando transparencia y credibilidad en los resultados”.
Nuevas muestras
Asimismo, en el comunicado aclararon que “se hicieron presentes las autoridades y, con la presencia de representantes sindicales de ATE y SUTEBA, llevaron a cabo una nueva toma de muestras del agua, cuyos resultados aún se encuentran pendientes y estiman que van a demorar una semana”; al tiempo de indicar que “se instaló un tanque cisterna con el objetivo de abastecer al establecimiento mientras buscan imponer el retorno a la presencialidad”.
Pero los docentes de la institución –dijeron- “sostienen que no están dadas las condiciones de salubridad necesarias para garantizar un regreso seguro, por lo que consideran que la presencialidad solo debe retomarse cuando existan certezas sobre la potabilidad del agua como medida de resguardo de la salud de niños, niñas, adolescentes y trabajadores de la educación”.

El comunicado difundido el 5 de julio a través de Instagram (@poragualimpiaenlasescuelas)
El acceso a agua segura
“El acceso al agua potable en las escuelas no constituye una concesión de las autoridades, sino una obligación legal. La Constitución Nacional, la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, la Ley Nacional de Educación N° 26.206, la Ley Provincial de Educación N° 13.688, la Ley General del Ambiente N° 25.675 -que incorpora el principio preventivo y precautorio, obligando al Estado a adoptar medidas preventivas frente a riesgos para la salud y el ambiente- y el Reglamento General de las Instituciones Educativas de la Provincia de Buenos Aires, entre otras normativas, establecen el deber indelegable del Estado, a través de los Consejos Escolares, de garantizar condiciones adecuadas de higiene, salubridad y seguridad en los establecimientos educativos, resguardando el derecho a la salud, a la educación y el interés superior de niñas, niños y adolescentes”, resaltaron.
En tanto, consideraron que “lo que ocurre en General Rodríguez no es un hecho aislado. Se inscribe en una problemática estructural que la CALE viene denunciando desde hace años en distintos puntos de la provincia. La reciente imputación de funcionarios por los hechos ocurridos en Mar del Sud demuestra que la falta de respuestas frente a denuncias sobre agua contaminada puede generar responsabilidades administrativas, civiles e incluso penales. Ignorar las advertencias de las comunidades educativas, relativizar análisis que detectan contaminación o demorar las medidas de protección no puede ser una práctica tolerada”.
Sobre responsabilidades
“Desde la CALE exigimos que se realicen las obras necesarias para resolver definitivamente el problema, que los análisis sean integrales y que se desarrollen con total transparencia y que las autoridades asuman la responsabilidad que les corresponde. Garantizar el acceso al agua segura no implica únicamente detectar la presencia de contaminación bacteriológica, sino también evaluar la posible presencia de sustancias peligrosas como arsénico, residuos de agrotóxicos y otros contaminantes que puedan representar un riesgo para la salud. En este caso particular, esta necesidad adquiere especial relevancia porque el establecimiento se encuentra en una zona con presencia de monocultivos de soja transgénica, lo que constituye un contexto que justifica la realización de estudios específicos para descartar o detectar la presencia de residuos de agrotóxicos en el agua”, destacaron.
Por último, el comunicado indica que “acompañamos a la comunidad educativa de General Rodríguez y realizaremos el seguimiento de las actuaciones de los organismos competentes hasta que se garantice el acceso a agua potable segura en la Escuela Primaria N°c4 y en todo el polo educativo. Asimismo, reafirmamos nuestro compromiso de seguir visibilizando y denunciando las situaciones de contaminación del agua en las escuelas, porque el acceso al agua segura no es un privilegio, es un derecho humano fundamental y una condición indispensable para garantizar una educación pública en condiciones dignas”.
Instagram: @poragualimpiaenlasescuelas




