Grave desatención y falta de seguimiento en el caso del tercer fallecido por Covid-19

Grave desatención y falta de seguimiento en el caso del tercer fallecido por Covid-19

Nicanor Mendoza tenía 37 años cuando falleció la semana pasada. Llegó sin vida a la Clínica Centro el viernes 26 de junio. Días antes había ido al Hospital Vicente López con síntomas de Covid-19 y, tras hacerle el hisopado, lo mandaron a su casa. Tras su muerte, la familia hizo un velatorio en su domicilio, manipulando el cuerpo y este lunes 29 se confirmó que el test dio positivo. Su mujer podría tener síntomas ahora y está sin atención. La cadena de responsables.

Mendoza era boliviano, padre de cinco hijos (el último, un bebé) y vivía en cercanías del Corralón Municipal pero trabajaba como productor frutihortícola en su quinta del barrio San Carlos y era miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Civil Juana Azurduy.

nicanor-mendoza-covid-19-fallecidoSe dijo que hace un tiempo vendría realizando un tratamiento contra el Mal de Chagas en Capital Federal pero en las últimas semanas había empezado a sentirse mal. Su entorno presumía un posible resfrío que se fue agravando. El miércoles 24 de junio lo llevaron al Hospital Vicente López porque ya presentaba “fiebre y una tos que no lo dejaba respirar, además de dolor de cabeza”, dijeron familiares suyos.

Otra vez, el Hospital Vicente López en la mira

En el nosocomio provincial, que el miércoles está bajo la coordinación del Dr. Mariano Bernasconi, le hicieron un hisopado y lo mandaron a la casa, según su familia, “con gripe”, pero Nicanor empeoró mucho y, el viernes por la mañana, “desayunó y tuvo convulsiones y fiebre”. Su familia lo llevó de urgencia a la Clínica Centro, pero llegó sin vida al establecimiento.

Además de la tristeza por la irreparable pérdida, en el entorno del vecino de nacionalidad boliviana cuestionan el proceder del Hospital Vicente López. Si hubiese quedado internado, quizás no hubiese pasado esto“, dijeron.

hospital-vicente-lopez-9El episodio se suma a otros similares donde la atención brindada en la guardia ante un posible caso de coronavirus no fue la adecuada. A principios de junio, una concejal denunció que en el nosocomio no habían querido hisopar a un adulto mayor con cuadro febril y que luego dio positivo de coronavirus y contagió a la familia con la que vivía. Hace menos de una semana, una parturienta fue enviada a su casa tras tres horas de demora para atenderse y terminó teniendo una bebé en el baño de la casa de su suegra, asistida por ella. Nada de esto es casualidad.

¿Ni una placa?

A su vez, según lo que trascendió que se estudió de la víctima, tenía los pulmones muy tomados, en un estado “espantoso”, seguramente por el tiempo sin atención. Supuestamente, en la Clínica Centro le hicieron un hisopado al cuerpo, también. El certificado de defunción firmado NO MENCIONARÍA COVID19, NI TAMPOCO LA SOSPECHA.

En el reporte del día lunes aparecía un fallecido por Covid19, sin detalle, con la única reseña: Sin Comorbilidades. Cuestión que nuestras fuentes negaban, dado que tenía Chagas. Además mencionaba al barrio San Carlos, cuando en realidad, allí trabajaba, no vivía. No había más información del Comité de Crisis.

Un velatorio familiar, con visitas abiertas y manipulación del cuerpo por parte de la familia

Después de su muerte, la casa velatoria entregó el cuerpo a la familia, que terminó llevando a cabo el velatorio durente toda la noche del viernes en su casa sin saber que Nicanor tenía Covid-19, algo que se supo después, el lunes 29, cuando se confirmó el resultado del hisopado.

La situación expone ahora el riesgo de contagios que supuso esa ceremonia de despedida de índole privada que se llevó a cabo en esa vivienda cercana al Corralón Municipal y a la que asistieron varios familiares y allegados que, según se supo, hasta vistieron y prepararon al difunto. Incluso hay fuentes que aseguran que llegó el área de Seguridad Municipal al lugar en medio de la ceremonia para hacer retirar a la gente. ¿Se enteraron el sábado del resultado y no lo dijeron hasta el lunes?

Mientras trata de averiguarse la causal oficial de la muerte, el interrogante pasa por determinar de quién es la responsabilidad de la negligencia de entregar el cuerpo infectado a su familia. Saber quién faltó al protocolo, si alguien no avisó que se le había practicado un hisopado días antes y se esperaba el resultado, para lo cual podrían haber trabajado distinto la Clínica, la casa velatoria y toda el área de Salud Municipal.

Lejos de reparar algo, el destrato posterior a la familia

Con todo esto a cuestas, la mujer y los hijos de Nicanor están en su casa y no fueron hisopados al momento. Tampoco el resto de los familiares, algunos de los cuales piden si no será posible una desinfección de la vivienda donde vivía para que, quienes quedan viviendo allí no mantengan contacto con superficies contaminadas y no se contagien si hasta ahora no lo hicieron. Desde el núcleo familiar hay mucho miedo a hablar (¿habrá presiones de los sectores políticos y agrupaciones ligadas al Mercado Concentrador?) y algunos hasta aseguran que la viuda está sufriendo síntomas, como fiebre, pero sigue aislada en un pequeño espacio con sus hijos y sin asistencia.

Presiones y acciones tardías

El Mercado Concentrador no funcionó el lunes por duelo y esperando una intervención de fumigación, que asegure las condiciones de salubridad y un procedimiento claro para la manipulación de los alimentos que terminan luego en las verdulerías locales.

Por ahora, compañeros de trabajo de Nicanor se están autoaislando sin orden ni atención médica. A diferencia de otras jornadas donde desde la intendencia se remarcó que “hubo fiestas” de cumpleaños que fueron vectores de contagio barriales (por ellas se hicieron operativos Detectar en dos barrios), esta vez no se informó a la gente del velatorio que ocurrió en Gral. Rodríguez ni se movilizó al Operativo Detectar a trabajar con la Comunidad Boliviana que acaba de sufrir la segunda víctima fatal de las tres totales del distrito.

evo-archivo-con-mauro-y-banderaY ahora hay varias personas con miedo o desconocimiento de su situación, sin atención, sin tratamiento, sin contención y sin cuidado ni cercanía del Estado. Un Estado que más allá de bonitos discursos, con la visita de Evo Morales en aquel distante febrero, hoy prueba que en el momento más duro, más importante, no estuvo.

Consultamos con gente de la comunidad boliviana, algunos representantes activos que manifestaron que esto no es una situación ailsada, sino que “en Mercedes pasó algo parecido con gente de la Comunidad, ya que desatendieron a un verdulero de 28 años, que lo dejaron internado en un lugar sin estufa ni frazadas”.

Es llamativo que dos de las tres víctimas fatales de la ciudad, sean extranjeros de la misma nacionalidad, ambos, con tardía o nula atención médica. Y mucha gente debería desde mañana mismo, empezar a dar explicaciones de esta larga lista de irregularidades, de la que participaron la guardia del Hospital Vicente López y Planes, la Clínica Privada Centro, la secretaría de Salud, el área de Seguridad y el Comité de Crisis Municipal.

 

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